Descubrimientos arqueológicos

Monolito de Kurkh: la primera mención documental de Israel y los árabes

Descubrimiento del monolito

En 1861 el agente de la Compañía Británica de la India John George Taylor halló una gran losa de piedra en la zona conocida hoy como Üçtepe, Turquía. Taylor, además de ejercer como cónsul británico en Kurdistán, era un ávido arqueólogo que había participado previamente en excavaciones en Ur y Eridu bajo la dirección de Henry Rawlinson, el padre de la asiriología.

La losa, de unos 2,1 m de altura, 86 cm de ancho y 23 cm de espesor, estaba tallada en piedra caliza y presentaba en su parte superior la efigie del rey asirio Shalmaneser III rodeada de símbolos divinos (el disco alado de Ashur, la estrella de Ishtar, la corona de tres cuernos de Anu y su creciente).

Monolito de Kurkh: la primera mención documental de Israel y los árabes

Contenido de la inscripción

El resto de la estela está cubierto por escritura cuneiforme que relata las campañas militares de Shalmaneser III en Mesopotamia y Siria. En la última sección se describe la batalla de Qarqar (853 a.C.), en la que el rey asirio se enfrentó a una coalición de once monarcas liderada por Irhuleni de Hama y Hadadezer de Aram‑Damasco. Entre los aliados aparecían el reino arameo de Bit Adini, el neo‑hitita de Karkemish, el rey de Israel, Ajab, y un contingente egipcio enviado por el faraón Osorkon II.

Monolito de Kurkh: la primera mención documental de Israel y los árabes

La batalla tuvo lugar en el valle del Orontes, la misma zona donde siglos después se libraría la famosa contienda de Cades. Según la estela, los asirios causaron 14 000 bajas enemigas, aunque los cronistas asirios solían omitir sus derrotas, y la supervivencia de varios reinos arameos sugiere que el resultado fue más bien una victoria aliada.

La referencia a Israel y a los árabes

Lo más sorprendente del monolito es que menciona al rey de Israel, Ajab, y a Gindibu, jefe de los árabes, quien aportó mil camellos a la coalición. El pasaje original dice «A‑ha‑ab‑bu Sir‑ila‑aa». El asiriólogo Julius Oppert lo tradujo como “Ahab de Israel”. Más tarde, el orientalista Eberhard Schrader confirmó esta interpretación, aunque algunos expertos, como George Smith o Werner Gugler, han sugerido que la lectura podría significar simplemente “rey” y que los números de tropas (10 000 infantes y 2 000 carros de guerra) son exagerados para un reino tan pequeño.

Monolito de Kurkh: la primera mención documental de Israel y los árabes

Varias hipótesis intentan explicar esas discrepancias: errores de copista (un cero de más en el número de carros), confusiones geográficas (por ejemplo, “Gu‑a‑a” en lugar de “Gu‑bal‑a‑a”, que correspondería a Byblos) o exageraciones intencionales para glorificar al monarca.

Importancia histórica

El monolito de Kurkh es una de las primeras referencias escritas a Israel, junto a los registros de Merneptah, la estela de Tel Dan y la de Mesha. Asimismo, es la única fuente antigua que menciona a los árabes como entidad organizada, a través de los mil camellos de Gindibu. Aunque la exactitud de algunos datos sigue siendo debatida, la inscripción confirma la existencia de una coalición multietnia que se opuso al expansionismo asirio en el siglo IX a.C.

Posteriormente, en 845 a.C., los asirios derrotarían definitivamente a la coalición, convirtiendo a Israel en un estado tributario y consolidando su dominio sobre Anatolia, sentando las bases del gran imperio asirio.