Descubrimiento en Gebel el‑Silsila
En la cantera de Gebel el‑Silsila, cerca de Asuán, un equipo sueco‑egipcio desenterró los restos de un taller de aproximadamente 3.000 años de antigüedad. Entre los objetos hallados se encuentran varias esculturas inconclusas, entre ellas una esfinge tallada en arenisca con cabeza de carnero.
Características de la esfinge
La pieza mide unos 5 m de longitud por 3,5 m de altura. Solo se conservó la parte inferior del cuerpo; la mitad superior de la cabeza está rota y desaparecida. Junto al torso se encontró la menor de las esfinges de práctica, utilizada probablemente por aprendices.
Se halló también una escultura de una cobra enroscada, que probablemente adornaba la cabeza de la "cryosphinx". Este tipo de esfinge se distingue por combinar el cuerpo de un león agazapado, piernas largas y una cabeza de carnero con cuernos curvados. Está vinculada al dios Amón‑Ra y simboliza la fuerza física y la fertilidad, al unir la potencia del león con la virilidad del carnero.
Contexto histórico
El taller se atribuye a la dinastía XVIII, durante el reinado de Amenhotep III (aprox. 1390‑1350 a.C.). En los alrededores se descubrieron fragmentos de un santuario dedicado al propio faraón, así como una inscripción en óxido rojo grabada en la piedra de la apertura de la cantera.
Según la arqueóloga Maria Nilsson, directora de la excavación y profesora de la Universidad de Lund, la esfinge pudo haber sido abandonada tras una grieta en la frente, aunque el daño no habría sido suficiente para inutilizar una estatua de tal magnitud. Otra hipótesis sugiere que el abandono se debió a la muerte del faraón, lo que detuvo la obra.
Paralelismos con otras esculturas
Esfinges similares aparecen a lo largo de los dromes de los templos de Amón en Karnak y Napata. En muchos casos, su traslado resultó en roturas, como ocurrió con la famosa "Kouroi" de Naxos, lo que explica la gran cantidad de fragmentos encontrados en sitios de extracción de piedra.