Descubrimientos arqueológicos

Escultores prehispánicos de Monte Alto conocían las propiedades magnéticas de las rocas

Descubrimiento de esculturas magnéticas en Monte Alto

En febrero de 1976, arqueólogos hallaron una cabeza de tortuga tallada con propiedades magnéticas en el centro ceremonial de Izapa, en la llanura costera del estado de Chiapas, México. La datación por radiocarbono sitúa la pieza alrededor del 1500 a.C.

A unos 150 km al sureste, en el antiguo centro ceremonial de Monte Alto, Guatemala, se encontraron esculturas mucho más primitivas, fechadas con precisión en torno al 2000 a.C. Se trata de las famosas cabezas y barrigas de olla, pertenecientes a la cultura Monte Alto, una de las más antiguas de Mesoamérica y probablemente anterior a la olmeca.

Durante las investigaciones de 1979 se descubrió que muchas de estas esculturas son magnéticas. Los patrones de magnetismo se repiten con cierta frecuencia, lo que sugiere que los artesanos conocían estas propiedades. De confirmarse, serían los artefactos magnéticos más antiguos del mundo.

Escultores prehispánicos de Monte Alto conocían las propiedades magnéticas de las rocas

Las cabezas y los cuerpos fueron tallados de grandes bloques de basalto redondeado, lo que les confiere una apariencia corpulenta, de ahí el nombre de barrigas de olla. En el parque municipal de La Democracia, Guatemala, y frente al museo local, se exhiben cuatro cabezas y tres cuerpos; de ellas, cuatro cabezas y tres cuerpos presentan propiedades magnéticas.

Las cuatro cabezas comparten un polo norte magnético en la sien derecha; tres de ellas poseen un polo sur bajo la oreja derecha, mientras que la cuarta, orientada hacia el museo, tiene su polo sur en la sien izquierda. Los investigadores consideran improbable que este patrón sea aleatorio.

De los tres barrigas de olla, dos tienen sus polos norte y sur a menos de 10 cm de distancia, cerca del ombligo (entre los dedos de las manos que rodean la zona más ancha del abdomen). El tercero tiene su polo norte en la parte posterior del cuello.

Escultores prehispánicos de Monte Alto conocían las propiedades magnéticas de las rocas

La coincidencia de la ubicación de los polos magnéticos sugiere que los escultores estaban al tanto de su presencia.

Un estudio publicado en 2019 por investigadores de Harvard, Yale, el Instituto de Tecnología de California y el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología de Guatemala confirma que “la coincidencia aparentemente intencional entre rasgos anatómicos tallados y regiones previamente magnetizadas implica que los escultores pudieron detectar campos magnéticos en la piedra”.

Se utilizaron magnetómetros para mapear la magnetización de once barrigas de olla de Monte Alto. Los resultados mostraron, por primera vez, que las esculturas fueron originalmente magnetizadas por descargas de rayo antes del tallado, y que la correspondencia entre las anomalías magnéticas y los rasgos anatómicos no es aleatoria. Todo esto concuerda con las conclusiones del estudio de 1976.

Según los autores, esta nueva evidencia refuerza la comprensión del conocimiento del magnetismo en la Mesoamérica prehispánica.