Descubrimientos arqueológicos

La Piedra de Ezana: la estela trilingüe que relata la historia del reino de Aksum en el siglo IV

Un tesoro histórico entre las iglesias de Lalibela

Si dejamos a un lado las fuentes del Nilo Azul, el monumento más importante y vistoso de Etiopía es el conjunto de iglesias talladas en la roca de Lalibela, declaradas Patrimonio de la Humanidad. Sin embargo, en la ciudad de Aksum se encuentra una pieza de valor incalculable para los cristianos etíopes: la Piedra de Ezana, una estela trilingüe que documenta los orígenes de su fe y que los historiadores comparan con la famosa Piedra de Rosetta.

La ciudad sagrada de Aksum

Aksum, pequeña y humilde localidad del estado de Tigray, es considerada la capital religiosa del cristianismo ortodoxo etíope y recibe miles de peregrinos cada año. Hace casi dos milenios fue el corazón del reino homónimo, que se extendía desde Tigray hasta el sur de Sudán, abarcando también Djibouti, Somalia, Eritrea y partes de la costa árabe del Mar Rojo (actual Yemen y Arabia Saudí). Su apogeo se dio entre los siglos I y VII d.C.; la caída del Imperio Romano y el ascenso del Islam aislaron al reino, provocando su declive.

La Piedra de Ezana: la estela trilingüe que relata la historia del reino de Aksum en el siglo IV

Patrimonio UNESCO y restos arqueológicos

La capital fue incluida en la lista del Patrimonio Mundial, no solo por la arquitectura de la época de la ocupación italiana, sino sobre todo por sus ruinas arqueológicas: la plaza central, el Parque de las Estelas, el templo del siglo IV sobre el que se erigió la iglesia neo‑bizantina de Santa María de Sión, los llamados Baños de la Reina de Saba (en realidad un reservorio), los palacios de Ta'akha Maryam y Dungur, la tumba del rey Bazen, los monasterios de Abba Pentalewon y Abba Liqanos, la leona de Gobedra y las estructuras urbanas de los suburbios.

La Piedra de Ezana

Entre todas esas maravillas destaca la Piedra de Ezana, una estela de granito de modestas dimensiones (algo más alta que una persona de estatura media) que se ubica en el parque que lleva su nombre. A diferencia de los monumentales obeliscos de 33 m y 24 m que también se hallan en Aksum, esta estela es la que podemos observar de cerca.

La Piedra de Ezana: la estela trilingüe que relata la historia del reino de Aksum en el siglo IV

Inscripciones trilingües

Sus cuatro caras están grabadas en tres lenguas: sabeo (a veces llamado himyarita), ge'ez (también llamado yehen) y griego clásico. El sabeo, de origen semítico, utilizaba el alfabeto musnad (árabe meridional) y se hablaba en el antiguo reino de Saba (actual Yemen). El ge'ez es la lengua etíope que, a diferencia del sabeo, siguió viva y se convirtió en la lengua litúrgica de la Iglesia Ortodoxa Etíope. El griego, lengua de cultura en todo el Mediterráneo, facilita la traducción, aunque a diferencia de la Piedra de Rosetta, el ge'ez no era una lengua muerta.

El cristianismo en Aksum

La Iglesia Ortodoxa Etíope, conocida como Tewahedo, dependía durante mucho tiempo del patriarca de Alejandría, de ahí el uso del griego. Su doctrina monofisite sostiene que Cristo posee una única naturaleza, divina y humana a la vez. Según la tradición, el cristianismo llegó al reino en el siglo IV, durante el reinado de Ezana, gracias al misionero griego‑sirio‑fenicio Frumencio (también llamado Frumentius). Frumentius, liberado de la esclavitud tras ser vendido a Aksum por piratas, fue nombrado obispo por el patriarca de Alejandría Atanasio y bautizó a Ezana, quien pasó a llamarse Kesate Birhan («El que revela la luz») y Abba Salama («Padre de paz»), convirtiéndose en el primer abuna (obispo etíope).

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Ezana y la expansión de Aksum

Ezana, nacido alrededor del 320 d.C., heredó el trono de su padre Ella Amida (Ousanas) siendo todavía niño. Bajo su mandato, Aksum experimentó un rápido crecimiento económico gracias a la agricultura, la ganadería y el comercio de marfil. El rey, autodenominado "rey de reyes", acuñó su propia moneda, la primera del mundo en llevar una cruz cristiana, y lanzó campañas militares que convirtieron en tributarios a pueblos como los bejas, afam, kushitas y agwezat.

La Piedra de Ezana relata, aunque de forma ambigua, la victoria sobre el reino de Kush (Nubia). Algunos historiadores piensan que la inscripción describe una alianza de Ezana con Meroe contra los nubios, que culminó con la fragmentación de Nubia en Alodia, Makuria y Nobatia. Otros sostienen que la victoria fue directamente contra los kushitas, provocando su colapso alrededor del 350 d.C.

Importancia internacional

En la época de Ezana, Aksum se consideraba una de las cuatro grandes potencias del mundo, junto al Imperio Romano, el Imperio Sasánida y China. Fue el segundo Estado en adoptar el cristianismo, después de Armenia y antes del Imperio Romano, cuyo emperador Constantino solo garantizó la libertad religiosa con el Edicto de Milán. Curiosamente, el emperador arriano Constancio escribió a Ezana pidiéndole que enviara a Frumentius a Alejandría para ser examinado por supuestos errores doctrinales; el rey no respondió.

La Piedra de Ezana: la estela trilingüe que relata la historia del reino de Aksum en el siglo IV

El alcance comercial de Aksum se evidencia en los hallazgos de monedas axumitas en la India, y en que sus monedas fueron las primeras en portar una cruz cristiana junto al nombre de Ezana y su hermano Saizana, también canonizados por la Iglesia Etíope. Según la leyenda, durante el reinado de Ezana el Arca de la Alianza llegó al monasterio de Tana Kirko, donde aún se conserva bajo la custodia de un monje que nunca abandona la capilla.

El declive del reino

El reino de Aksum finalmente decayó, en parte por la expansión del Islam que aisló a los cristianos africanos, tal como comentó Edward Gibbon: "Abrazados por todos lados por los enemigos de su religión". Otra tradición culpa a la resentida reina Gudit. La memoria de Aksum perduró en la figura mítica de Preste Juan, cuyo descubrimiento se creyó realizado por los portugueses al llegar a Etiopía en el siglo XV.