Descubrimientos arqueológicos

Dorothy Eady, la egiptóloga que creía ser la reencarnación de la sacerdotisa Isis

Infancia y primeras manifestaciones

Cuando la pequeña Dorothy Louise Eady se cayó por las escaleras de su casa en 1907, sus padres temieron que hubiera muerto. La dejaron sobre una cama y, contra todo pronóstico, la niña recobró la conciencia minutos después.

Al poco tiempo comenzaron a notarse conductas extrañas: hablaba con acento extranjero, exigía volver a "su hogar" y afirmaba ser la reencarnación de una sacerdotisa egipcia llamada Bentreshyt, además de describir encuentros nocturnos con el faraón Seti I.

Descubrimiento del Egipto y los primeros contactos

La escuela la expulsó por negarse a cantar himnos cristianos y por comparar el cristianismo con la religión del Antiguo Egipto. Un paseo al Museo Británico cambió su vida: al ver los relieves del templo de Seti I, exclamó que ese era su verdadero hogar. Allí conoció a Ernst Wallis Budge, renombrado egiptólogo, quien le enseñó a leer jeroglíficos y la animó a estudiar egiptología.

Dorothy Eady, la egiptóloga que creía ser la reencarnación de la sacerdotisa Isis

Durante la Primera Guerra Mundial se refugió en la casa de su abuela en Eastbourne. Tras el conflicto, en 1919, volvió a afirmar que el faraón Seti I la visitaba en sueños, lo que llevó a sus padres a ingresarla en un centro psiquiátrico. Sin embargo, sus visiones no le impidieron llevar una vida normal.

Formación y primeros pasos como egiptóloga

Estudió en la Plymouth School of Art, coleccionó antigüedades egipcias y participó en grupos de teatro que representaban mitos de Isis y Osiris, interpretando a la propia diosa. A los 27 años trabajó en una revista como redactora y caricaturista.

Dorothy Eady, la egiptóloga que creía ser la reencarnación de la sacerdotisa Isis

En 1931 conoció a Eman Abdel Megid, estudiante egipcio que más tarde se trasladó a El Cairo. Se casó con él ese mismo año y, al llegar a Egipto, declaró que había “besado la tierra del Nilo”. Su esposo la apodó "Bulbul" (ruiseñor) y, tras el nacimiento de su hijo, la llamaron popularmente Omm Seti (Madre de Seti).

Vida en Egipto y la consolidación de su identidad

En las décadas de 1940 y 1950 trabajó como secretaria y dibujante para el egiptólogo Selim Hassan, quien la incluyó en su obra monumental Excavations at Giza. Tras la muerte de Hassan, el arqueólogo Ahmed Fakhry la contrató para las excavaciones de Dashur.

Sin título académico, Dorothy se convirtió en una egiptóloga autodidacta, realizando dibujos precisos de hallazgos y traduciéndolos al inglés. Continuó sus rituales personales: ofrendas a Horus, noches en la Gran Pirámide y conversaciones nocturnas con Seti I, ahora como una mujer casada que limitaba los encuentros a diálogos.

Dorothy Eady, la egiptóloga que creía ser la reencarnación de la sacerdotisa Isis

En 1956, a los 52 años, se trasladó al templo de Abydos, al pie del monte Pega el‑Gap, y adoptó oficialmente el nombre Omm Seti. Allí catalogó y dibujó los hallazgos de Edourard Ghazouli y, en una prueba improvisada, identificó jeroglíficos en la oscuridad, demostrando su supuesta memoria de una vida anterior.

Activismo, curanderismo y legado

Instaló su oficina en una de las habitaciones del templo, combinando trabajo, oración y la compañía de una cobra que había domesticado. Practicó la abstinencia y ofreció remedios basados en los Pyramid Texts a familias necesitadas, logrando algunos casos de éxito que describió en artículos publicados entre 1969 y 1975.

Dorothy Eady, la egiptóloga que creía ser la reencarnación de la sacerdotisa Isis

Sus escritos fueron recopilados en 2008 por la egiptóloga Nicole B. Hansen bajo el título Omm Sety’s Living Egypt: Surviving Folkways from Pharaonic Times. Tras un infarto en 1972, vendió su casa y se mudó a una humilde cabaña de caña, donde siguió recibiendo visitas de Seti I y, según ella, del propio dios Set.

El 21 de abril de 1981 falleció. Como no podía ser enterrada en cementerios cristianos, mandó construir su propia tumba con una puerta falsa y un ushebti para facilitar el paso de su Ka. Fue sepultada en una fosa sin señalizar junto al cementerio copto.