Los escitas: más allá del estereotipo nómada
Los escitas habitaron Eurasia entre el 700 y el 200 a.C., y durante mucho tiempo se les describió como guerreros altamente móviles que recorrían las estepas. Heródoto los presentaba como pueblos que vivían en carros y se dedicaban al saqueo y a la guerra, y esa visión se mantuvo gracias a hallazgos arqueológicos de arneses, armas, túmulos funerarios y motivos animales en la actual Ucrania.
Una identidad única cuestionada
Por esa razón, la historia agrupó a las distintas culturas y periodos de la región bajo una única identidad «escita», incluso llegando a llamarla imperio. Sin embargo, un estudio reciente que incluye investigación de la Universidad de Michigan demuestra que lo que antes se consideraba un solo grupo era probablemente una colección de pueblos diversos con dietas variadas.
Metodología isotópica
Analizando huesos y esmalte dental de 56 esqueletos de tres sitios funerarios (Bel'sk, Mamai‑Gora y Medvin) en la Ucrania actual, el equipo internacional utilizó análisis isotópico de estroncio, oxígeno, nitrógeno y carbono. Este método permite determinar los lugares donde vivió y se alimentó una persona, basándose en la composición isotópica de sus tejidos.
«Nuestro estudio muestra bajos niveles generales de movilidad humana cerca de los principales asentamientos urbanos de la era escita, en contraste con los estereotipos de poblaciones altamente nómadas», afirma Alicia Ventresca Miller, autora principal y profesora asistente de antropología en la Universidad de Michigan. «Aunque la movilidad a larga distancia aumentó respecto a periodos anteriores, solo un pequeño porcentaje de individuos la practicó».
Resultados
Los análisis indican que los lugares urbanos eran centros de diversidad social y económica donde se cultivaba mijo y se criaba ganado. Los datos sugieren que la mayoría de la población permanecía en sus tierras de cultivo y pastoreo, aunque con una movilidad mayor que en épocas anteriores.
«La era escita fue claramente un periodo de contradicciones, con evidencias de interacciones complejas entre agro‑pastores y pastores que favorecieron la concentración poblacional en centros urbanos», señala Miller, quien también es curadora asistente de arqueología asiática en el Museo de Antropología de la Universidad de Michigan. «Este estudio destaca el potencial del análisis isotópico para evaluar directamente los patrones económicos y de movilidad de la época escita».
Perspectivas futuras
Los investigadores planean ampliar la información sobre los desplazamientos entre diferentes tipos de sitios —urbanos y rurales— y entre individuos con distintos ajuares funerarios y estatus social. «De este modo podremos alejar la visión estereotipada de migración y nomadismo, y acercarnos a una visión dinámica y compleja de las sociedades escitas globalizadas», concluye Miller.