Descubrimientos arqueológicos

Egipto: el Antiguo y Medio Reino

Durante el Antiguo Reino, Egipto vivió un largo periodo de paz y prosperidad que marcó su primera edad de oro, caracterizada por una arquitectura colosal. Tras dos siglos de inestabilidad, el país recuperó su poder bajo la XI dinastía.

Egipto: el Antiguo y Medio Reino

Estatuilla del escriba agachado en el Museo del Louvre. Data de la III o IV dinastía.

Este artículo proviene del número 197 de la edición especial de Sciences et Avenir (abril‑mayo 2019).

Historia

Reino Antiguo

III‑VI dinastías (c. 2700‑2200 a.C.). La monarquía egipcia consolida su poder. Los faraones Djoser (III dinastía), Snefru, Keops, Kefrén y Micerinos (IV dinastía) emprenden enormes proyectos arquitectónicos, creando la edad de oro de las pirámides (2620‑2515 a.C.).

Primer Período Intermedio

VII‑principios de la IX dinastía (c. 2200‑2033 a.C.). Egipto se fragmenta en principados rivales. La VII dinastía, según la tradición, habría contado 70 faraones en 70 días. Posteriormente, los reyes de Heracleópolis (Alto Egipto) compiten con la dinastía de los príncipes de Tebas.

Reino Medio

XI‑principios de la XIII dinastía (c. 2033‑1710 a.C.). Los príncipes de Tebas reunifican el país y desencadenan una nueva época de prosperidad.

Segundo Período Intermedio

Fin de la XIII dinastía‑Dinastía XVII de Tebas (c. 1710‑1540 a.C.). Los hicsos, procedentes de Siria‑Palestina, dominan Egipto con Avaris como capital. Cien años después, el príncipe tebano Ahmose los expulsa y funda la XVIII dinastía, inaugurando el Nuevo Reino.

Política y religión

El Antiguo Reino se caracterizó por instituciones sólidas y una administración central y provincial eficiente. Se instituyen los nomarcas (gobernadores) para gestionar las provincias en nombre del faraón. Al final del periodo, el debilitamiento del poder real permite que algunos nomarcas se conviertan en verdaderos señores; sin embargo, en el Reino Medio Sesostris III reforma la administración para limitar su autoridad, provocando su desaparición gradual.

La necrópolis de Abidos, con estelas, capillas y templos dedicados a Osiris, se convierte en un importante centro de peregrinación durante el Reino Medio, manteniéndose así hasta el final del Nuevo Reino.

Arte funerario

Los vasos canópicos aparecen a finales de la IV dinastía. Estos cuatro recipientes, situados junto al sarcófago, almacenan los órganos internos (hígado, estómago, intestinos y pulmones) para preservar la integridad del cuerpo momificado en el más allá. Originalmente simples y sobrios, en el Nuevo Reino sus tapas se decoran con los cuatro hijos de Horus, dioses protectores de los órganos.

Figuras icónicas

Djoser, precursor del Antiguo Reino, es el rey fundador de la III dinastía. Encarga a su visir y arquitecto Imhotep la construcción de su tumba, la primera pirámide, en Saqqara alrededor del 2650 a.C.

Mentuhotep II inaugura una nueva época de prosperidad. Este faraón tebano, que reinó durante 51 años, restableció la unidad del imperio al final del Primer Período Intermedio, derrotando a la dinastía rival de Heracleópolis. Ordena la construcción de un complejo funerario en Deir el‑Bahari, donde, cinco siglos después, la reina Hatshepsut erigirá su famoso templo.

Artes y técnicas

Surge la literatura funeraria en el Antiguo Reino. Los primeros textos inscritos en pirámides aparecen en la de Unas (Saqqara, fin de la V dinastía). Hasta entonces, las inscripciones funerarias estaban reservadas a los templos reales. Los Textos de las Pirámides, con cerca de 800 fórmulas (himnos, letanías y hechizos), buscan garantizar la resurrección del rey en el más allá, permitiéndole subir al cielo y unirse a la barca del dios Ra. Estos textos ya reflejan conceptos presentes en la época de Keops, pero ahora plasmados por escrito, e introducen por primera vez a Osiris, dios de los muertos, como modelo de renacimiento para el faraón.

En el Reino Medio aparecen las primeras obras literarias: cuentos de escribas como Las aventuras de Sinuhé, El campesino elocuente, El náufrago o el ciclo del papiro Westcar. El arte alcanza una refinación extrema, especialmente en los templos reales, evidenciada por las joyas suntuosas halladas en las tumbas de varias princesas.

Los hicsos introducen en Egipto el uso del caballo tanto para la guerra como para el transporte de la élite.

Sitios y monumentos

Los tumbas reales abandonan la forma de mastaba y adoptan la pirámide, símbolo de poder absoluto. Los egipcios la percibían como una escalera o como los rayos del sol que el alma del soberano debía ascender simbólicamente para alcanzar el cielo.

Djoser (c. 2680‑2650 a.C.) construyó la primera pirámide escalonada en la meseta de Saqqara, cerca de Menfis. Con una base de 60 m y una altura de 60 m, incluye una cámara subterránea y un complejo funerario, siendo la primera gran construcción totalmente de piedra.

Snefru (c. 2620‑2590 a.C.) erigió la primera pirámide de caras lisas en Meidum, al sur de Saqqara.

Keops (2590‑2565 a.C.) construyó la gran pirámide de Guiza, originalmente de 146,5 m (hoy 137 m), con proporciones geométricas perfectas.

Kefrén, a quien debemos la Esfinge, y Micerinos, hijos de Keops, también levantaron sus pirámides (136 m y 66 m de altura respectivamente). Otras pirámides más modestas albergan los restos de sus esposas.

Egipto y sus vecinos

Desde el Antiguo Reino, Egipto mantiene intercambios con Siria‑Palestina y con el país de Punt (cuerno de África), productor de incienso. En el Reino Medio, los faraones anexan parcialmente Nubia, rica en oro, marfil y ébano, y establecen contactos comerciales con Grecia y Creta.

Por Laureen Bouyssou