Descubrimiento arqueológico en Mississippi
Un equipo de arqueólogos estadounidenses desenterró más de 80 objetos metálicos de origen europeo en territorio missisipiense. Según estiman, estos pertenecían a la expedición de Hernando de Soto, compuesta por más de 600 hombres, caballos y cerdos, y fueron incorporados por los Chickasaw a su vida diaria con nuevos usos.
Contexto histórico de la expedición de de Soto
En 1539, Hernando de Soto (1500‑1542), veterano de la conquista del Imperio Inca y entonces gobernador de Cuba, inició su intento de explorar y conquistar el norte de América. Los relatos de algunos de sus hombres describen el recorrido, pero la ruta exacta sigue siendo objeto de debate entre historiadores, que dependen de escasos hallazgos arqueológicos para complementar los documentos escritos.
Los Chickasaw y la búsqueda de su pasado
Los Chickasaw, pueblo originario del noreste de Mississippi que fue reubicado en Oklahoma por el gobierno de EE. UU. en 1837, contrataron en 2015 a un equipo de arqueólogos para investigar su territorio ancestral. No buscaban objetos europeos; sin embargo, el uso de detectores de metales permitió descubrir más de 80 piezas, según un estudio publicado por Cambridge University Press.
Apropiación de los objetos españoles
Las excavaciones confirman que la expedición de de Soto se cruzó con los Chickasaw en lo que hoy es Mississippi. Los colonizadores mantuvieron inicialmente buenas relaciones, pasando el invierno de diciembre 1540 a marzo 1541 con ellos, pero luego estallaron los enfrentamientos y los españoles abandonaron parte de su equipamiento.
El investigador principal, Charles Cobb, señala que objetos europeos raros y costosos, reservados a la élite o a intercambios estratégicos, pasaron “en abundancia” a manos de los nativos. Los Chickasaw, intrigados por las herramientas y materiales europeos, los reutilizaron y transformaron.
Ejemplos destacados incluyen ejes de hierro que fueron convertidos en hachas nativas, herraduras que se transformaron en cuchillos y piezas de cobre que se fundieron para crear joyería. El hallazgo de una herradura modificada como herramienta cortante ilustra esta práctica.
Herradura adaptada por los Chickasaw. Crédito: Jeff Gage / Florida Museum of Natural History
Un intercambio cultural con sombras coloniales
Los autores del estudio reflexionan sobre la naturaleza de este proceso de reapropiación. La hibridación cultural es una respuesta lógica cuando dos sociedades entran en contacto, pero en el contexto colonial la imposición de una cultura suele ser forzada. En el caso de los Chickasaw, la incorporación voluntaria de elementos españoles parece haber ocurrido mientras los conquistadores aún carecían de dominio sólido en la región.
Sin embargo, los arqueólogos también hallaron largas cadenas que evidencian la intención española de imponer trabajo forzado a los indígenas. El ataque Chickasaw se produjo después de que los colonos exigieran a 200 hombres nativos cargar su equipamiento, lo que sugiere una de las primeras manifestaciones de esclavitud en el continente americano.
Tras un siglo de aislamiento, los contactos renovados a principios del siglo XVIII dieron lugar a un intercambio tecnológico más equilibrado, con los objetos europeos integrándose de forma más directa en la vida cotidiana Chickasaw. Como comenta Cobb: “En el siglo XVI una dedal podía convertirse en pulsera; a finales del XVIII, el dedal siguió siendo un dedal”.