Durante la Edad del Hierro, en los pantanos del noroeste de Europa se sacrificaban personas en rituales o como castigo. Un nuevo estudio vuelve a examinar uno de los casos más célebres: el Hombre de Tollund.

Descubierto en 1950 en una turbera de Jutlandia (Dinamarca), este cuerpo tiene unos 2.400 años. Los cuerpos de pantano, conservados de forma natural, son auténticos tesoros arqueológicos: aún conservan piel, cabello y, a veces, vestimenta.
Cuerpos de pantano: una ventana al pasado
Las turberas de Escandinavia y de las Islas Británicas crean un ambiente anaeróbico y ácido que impide la descomposición. Gracias a esas condiciones, cientos de cuerpos han sido hallados desde el siglo XVIII, la mayoría datados entre el 800 a.C. y el siglo I d.C.

El Hombre de Tollund expuesto en el Museo de Silkeborg, Dinamarca.
El hallazgo
En 1950, en el pantano de Tollund (Bjaedskovdal), se encontró al hombre con una simple gorra y una banda de cuero en la cintura. Un nudo de cuerda aún atado al cuello indica que fue ahorcado. Los estudios datan su muerte entre 405‑380 a.C., en la primera fase de la Edad del Hierro danesa, época en la que se practicaban sacrificios humanos en los pantanos.
Análisis de la última comida
Un equipo del Museo de Silkeborg, publicado en Antiquity, volvió a examinar microscopicamente el contenido intestinal del Hombre de Tollund. Determinaron con precisión qué había ingerido entre 12 y 24 horas antes de morir.

Fotomicrografía del contenido intestinal.
La mayor parte del contenido (≈ 85 %) era una papilla de cebada y avena, complementada con un 5 % de linaza. También se identificaron pequeñas cantidades de hierbas silvestres: camelina, persicaria, hierba de la mula negra, spergula de campo, acelga silvestre, colinabo silvestre, ortiga de cáñamo y viola de campo. Además, había restos de pescado cocido en una olla de barro.
Qué revela la comida
El análisis muestra que el individuo padecía parasitosis: se detectaron nematodos tipo Ascaris, tricocéfalos y, por primera vez en un cuerpo de pantano, una tenia. Estas infecciones indican condiciones sanitarias precarias y posibles consumos de alimentos o agua contaminados.
Contexto ritual
Los investigadores no hallaron indicios de frutas de verano u otoño, lo que sugiere que la muerte ocurrió en invierno, época en la que autores antiguos describen rituales sangrientos. Tampoco se encontraron objetos ceremoniales junto al cuerpo, a diferencia de otros hallazgos.
El Caldero de Gundestrup

El Caldero de Gundestrup, datado en el siglo II a.C., hallado en una turbera danesa.
En 1891, en el pantano de Gundestrup, se descubrieron fragmentos metálicos que formaron el famoso Caldero de Gundestrup, una ofrenda votiva de plata del 200 a.C. Sus relieves representan, entre otras escenas, sacrificios humanos, corroborando que los cuerpos de pantano eran víctimas de ritos de ofrenda.
El estudio de la última comida del Hombre de Tollund aporta una visión casi cinematográfica de la vida cotidiana en la Edad del Hierro y refuerza la interpretación de estos cuerpos como sacrificios rituales.