Descubrimientos arqueológicos

Cómo los antiguos egipcios crearon las primeras etiquetas de vino

Los orígenes del vino

La producción de vino no nació en Egipto, sino en una amplia zona al sur del Cáucaso –actual Georgia, Turquía, Armenia e Irán– entre 8000 y 5000 a.C. Durante la Edad de Bronce, la viticultura y la elaboración del vino se expandieron por Asia y Europa, llegando a China y a la península ibérica, donde los fenicios encontraron viñedos al desembarcar.

El vino pronto se integró a las rutas comerciales del mundo antiguo, convirtiéndose en un producto de intercambio muy apreciado.

Cómo los antiguos egipcios crearon las primeras etiquetas de vino

El vino en el Antiguo Egipto

En Egipto surgió una industria vinícola alrededor del siglo 27 a.C., probablemente importada desde Canaán durante la Tercera Dinastía. Entre 1550 y 1070 a.C., los egipcios controlaron las rutas del vino y, para transportarlo sin que se estropeara, introdujeron las primeras ánforas estandarizadas selladas con cañas y barro, recubiertas por dentro de brea.

Algunas de esas ánforas, aún con vino dentro, fueron halladas en las tumbas de Semerkhet y Tutankamón.

El consumo de vino estaba reservado al faraón, los sacerdotes y la élite; la población en general prefería la cerveza. Solo en festividades especiales, como las dedicadas a la diosa de la cosecha de uvas Renenutet o a Hathor, el vino se servía a la gente.

Cómo los antiguos egipcios crearon las primeras etiquetas de vino

Las primeras etiquetas de vino

El comercio del vino impulsó la necesidad de marcar los recipientes. El sello cilíndrico babilónico de hace unos 6000 años es el más antiguo conocido y se usaba para indicar que la ánfora contenía vino.

Los egipcios ampliaron esa práctica, creando lo que se consideran las primeras etiquetas de vino. Las marcas se grababan directamente sobre la arcilla húmeda de la ánfora o se escribían en ostraca (pedazos de piedra caliza, barro o cerámica).

Cómo los antiguos egipcios crearon las primeras etiquetas de vino

Estas etiquetas solían incluir uno o varios de los siguientes datos:

  1. Año de presentación al faraón, que coincidía con el año de cosecha.
  2. Calidad del vino, expresada como «genuino», «bueno» o «muy bueno».
  3. Motivo de la ofrenda, por ejemplo, festividades del Año Nuevo.
  4. Región geográfica de origen.
  5. Nombre del propietario de los viñedos, generalmente el propio faraón.
  6. Nombre o título de quien entregó el vino al faraón.
  7. Nombre del viticultor principal.
  8. Capacidad del recipiente, en algunos casos.

Los hallazgos en la tumba de Tutankamón demostraron que los egipcios llevaban registros de los años con mejores cosechas, pues solo se enterraron vinos de ciertas añadas. Además, apreciaban los vinos de cosechas antiguas: algunas ánforas contenían caldos con más de 200 años cuando fueron depositadas como ofrenda funeraria. Los ejemplares más antiguos se encontraron en las tumbas de Horus Escorpión II y Narmer en Abydos, fechados a finales del cuarto milenio a.C.