Una clínica de Santiago, Chile, ha realizado un escaneo de alta precisión a 15 momias pertenecientes al pueblo Chinchorro, uno de los pioneros de la momificación.

Escaneo de las momias más antiguas
En diciembre de 2016, investigadores chilenos utilizaron equipos de radiología avanzada para obtener miles de imágenes con una resolución menor a un milímetro. Las momias, en su mayoría fetos y niños pequeños, pertenecen a una comunidad de pescadores y cazadores que habitó la costa del desierto de Atacama entre 10 000 y 3 400 a.C. Estas son 2 000 años más antiguas que las momias egipcias.
Marcelo Gálvez, jefe de radiología, explicó que el objetivo es “disecar virtualmente los cuerpos, sin tocarlos, para conservarlos durante otros 500 000 años”. Con los datos obtenidos, los científicos pueden recrear en ordenador la morfología de este pueblo extinto, añadiendo músculos, nariz y mentón a los modelos digitales.
La piel fue retirada y luego reemplazada
Los análisis permiten comprender el complejo proceso de momificación Chinchorro. Estos antiguos expertos retiraban piel y músculos, quedándose solo con el esqueleto. Después, reconstruían la figura usando madera y fibras vegetales, la cubrían con una capa de arcilla y, finalmente, volvían a colocar la piel, añadiendo ojos y boca. Veronica Silva, directora del departamento de antropología del Museo Nacional de Historia Natural de Santiago, señaló que la familia del difunto decoraba el rostro con pelucas de pelo natural o pieles de animales. “Fue la propia familia quien realizó la momia”, declaró.
Un hallazgo inesperado surgió al analizar una de las 15 momias: el ejemplar más pequeño no contenía restos humanos. “No tiene estructura ósea; parece una figurilla que representaba a una persona que no pudo ser momificada”, explicó Silva. Otros descubrimientos podrían ayudar a desentrañar más misterios de esta civilización desaparecida.

© Anella RETA / Pablo LOPEZ – AFP