Nuevo hallazgo arqueológico sobre el destino de los vikingos en Groenlandia
Excavaciones recientes han arrojado luz sobre el misterio de los colonos vikingos que, alrededor del año 1000, se establecieron en Groenlandia y desaparecieron cinco siglos después.

Panorama del sur de Groenlandia, zona donde se fundaron las colonias vikingas al inicio del siglo XI.
Un artículo científico publicado el 8 de agosto de 2018 en Proceedings of the Royal Society B revisa los estudios sobre el marfil de morsa para explicar la desaparición de los vikingos. Sciences et Avenir ya había relatado esta historia en 2016; a continuación, la versión completa.
El viaje de Erik el Rojo
En 986 d.C., Erik el Rojo cruzó las agitadas aguas del Atlántico Norte y convenció a varios cientos de islandeses –hombres, mujeres y niños– de emprender el viaje con sus rebaños a bordo de knorrs, robustas embarcaciones de madera. Tras varios días de navegación, la niebla se disipó y apareció la costa de una tierra descrita en las sagas: una zona cubierta de pastos que llamaron Grœnland (tierra verde).
El paisaje que encontraron era austero: costas escarpadas, valles cubiertos por una delgada capa de brezo ártico y un clima implacable. Los colonos, apoyados en sus dioses nórdicos y, en algunos casos, en la recién adoptada fe cristiana, intentaron establecerse en ese entorno hostil.

Los primeros barcos vikingos surcaban alta mar. Los knorr eran barcos de carga con casco de escama (©Mary Evans / Sipa).
¿Qué provocó su extinción?
¿Fueron los inuit, que llegaron a la isla en el siglo XIII, los responsables? ¿Falló la adaptación al clima? ¿Los suelos pobres, las epidemias o la escasez de recursos? Un equipo de arqueólogos de la North Atlantic Biocultural Organization (NABO) ha trabajado varios años en Groenlandia y ofrece nuevas pistas.
El marfil de morsa: columna vertebral de la economía
Los análisis publicados en Science sobre los restos de la granja vikinga de Tasilikulooq revelan que los colonos vivían en condiciones similares a sus compatriotas continentales. Construyeron granjas, iglesias y establos. En su apogeo, la población de Kalaallit Nunaat (nombre inuit de Groenlandia) rondaba entre 3.000 y 5.000 habitantes.
Sin embargo, los datos de NABO indican que, más que la ganadería, el comercio era el motor económico. Intercambiaban pieles de oso polar, zorro ártico y colmillos de narval por granos, madera, hierro y herramientas, productos escasos en la isla. El verdadero tesoro era el marfil de morsa, muy demandado en la Europa medieval. “Los escandinavos encontraron en el Atlántico Norte un ecosistema marino abundante en morsas, que explotaron tanto por su carne como por su marfil”, explica Jette Arneborg.
Los análisis isotópicos de los huesos humanos muestran que, al final de su presencia de 450 años, hasta el 80 % de su dieta provenía de recursos marinos.
Cambio climático y declive
A partir del siglo XIII, el clima comenzó a enfriarse drásticamente. Los núcleos de hielo indican que entre 1343 y 1362 la temperatura media de Groenlandia cayó de forma pronunciada. Los glaciares avanzaron, cubriendo pastizales y agotando suelos ya sobreexplotados.
La pesca de focas y morsas se volvió más arriesgada al tener que desplazarse más lejos del litoral, y alrededor del año 1400 el precio del marfil de morsa disminuyó, pues Europa prefería el proveniente de Rusia y África. La combinación de escasez de alimentos, falta de materias primas y pérdida de mercados provocó la despoblación gradual.
Los restos arqueológicos revelan una reducción constante de la población y la migración de los supervivientes hacia Islandia o el continente.
Ironía trágica: mientras los arqueólogos continúan sus excavaciones, el actual cambio climático amenaza los hallazgos. Lo que antes estaba preservado en la permafrost ahora se descompone antes de ser estudiado.