Descubrimientos arqueológicos

Así descubrió Auguste Mariette el asombroso Serapeum de Saqqara y los sarcófagos de los toros Apis

Contexto y misión de Auguste Mariette

En 1850 el egiptólogo francés Auguste Mariette, interesado en los jeroglíficos y la lengua copta, recibió del Museo del Louvre la comisión de viajar a Egipto para adquirir manuscritos copto, siríaco y árabe, con el objetivo de reforzar la colección parisina frente a otras instituciones.

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La falta de experiencia y el desconocimiento del territorio hicieron que su primera tarea resultara poco fructífera. Para no regresar a Francia con las manos vacías, y temiendo que esa fuera su última oportunidad de visitar el país, contrató a un grupo de beduinos que aceptaron guiarle por los monumentos, templos y sitios arqueológicos.

El hallazgo de la avenida de esfinges

Mientras exploraba la necrópolis de Menfis y la pirámide escalonada de Djoser en Saqqara, Mariette avistó la cabeza de una esfinge sobresaliendo de la arena. Contrató a treinta obreros que, poco a poco, desenterraron una extensa avenida flanqueada por unas 600 esfinges, algunas de las cuales se conservan hoy en el Louvre.

Descubrimiento del Serapeum

La avenida conducía a un complejo subterráneo: el Serapeum, conjunto de templos-tumbas donde se enterraban los toros Apis, considerados encarnaciones vivas del dios sol Ptah. Cuando un toro moría, se celebraba un gran ritual y se le sepultaba en un sarcófago, mientras los sacerdotes buscaban a su sucesor.

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El 12 de noviembre de 1851, Mariette utilizó explosivos para abrir la entrada del complejo y accedió a su interior. Allí encontró más de sesenta sarcófagos que datan desde el reinado de Amenofís III (c. 1390‑1353 a.C.) hasta el de Ptolomeo X Alejandro (110‑88 a.C.), y, sorprendentemente, la tumba prácticamente intacta del sacerdote Khaemwaset, hijo de Ramsés II.

Excavaciones y reparto de los hallazgos

Tras comunicar el descubrimiento a las autoridades francesas, se le liberó de la tarea de coleccionar manuscritos y se le asignaron fondos para continuar las excavaciones. Durante cuatro años Mariette excavó y extraió los tesoros del Serapeum. Francia, el Louvre y el gobierno egipcio acordaron dividir los hallazgos en partes iguales.

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El Serapeum está formado por un gran túnel con más de treinta cámaras laterales interconectadas. Todas estaban vacías al momento del descubrimiento. Fue construido bajo la orden de Khaemwaset entre 1279 y 1213 a.C.; una segunda galería se añadió en tiempos de Psamético I (664‑610 a.C.) y fue ampliada por la dinastía ptolemaica hasta alcanzar 350 m de longitud, 5 m de altura y 3 m de ancho. En total, el complejo se extiende unos 7 km.

Sarcófagos y artefactos destacados

Los sarcófagos, de granito y diorita, llegan a pesar 70 toneladas (tapa incluida), siendo de los más enormes de la Antigüedad. Las momias de los toros fueron destruidas por monjes coptas tras la orden del emperador romano Honorio de clausurar el sitio.

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Durante los períodos ptolemaico y romano, el complejo formó un amplio perímetro sagrado conectado al valle mediante el famoso dromos descrito por Estrabón. Al final de este camino había una explanada con santuarios grecorromanos, incluido un hemiciclo dedicado a escritores y filósofos griegos; sus estatuas se conservan en el Museo Egipcio de El Cairo.

Más al norte, una capilla dedicada a Apis albergaba una estatua de tamaño natural del toro dios con un disco solar entre los cuernos; hoy se exhibe en el Louvre. El dromos culminaba en una entrada enmarcada por leones reclinados, monumento erigido por Nectanebo I, quien también ordenó la avenida de esfinges.

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En las cámaras, Mariette encontró estelas dedicatorias que registran el año de nacimiento del toro, su entronización en el templo de Ptah, su vida y la fecha de su muerte y sepultura, indicando el reinado correspondiente. Estas estelas son documentos clave que iluminan periodos poco documentados por los anales reales.

Entre los toros hallados destacan los enterrados bajo los reinados persas de Darío I y Cambises II. Entre los objetos, sobresale el famoso Escriba sentado, una figura de alto funcionario tallada en piedra caliza con ojos de cristal de roca, cuarzo blanco y ébano, y un papiro abierto sobre sus piernas. Es una de las esculturas egipcias más realistas que conocemos.

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Legado de Auguste Mariette

Al regresar a París con 230 cajas de objetos (el mismo número quedó en Egipto), Mariette fue nombrado subcurador del Louvre. Menos de un año después, regresó a Egipto, donde el gobierno le otorgó el cargo de Conservador de Monumentos Egipcios (1858) y fundó el Museo de El Cairo (1863) para proteger los sitios arqueológicos.

En 1860 dirigió más de 35 excavaciones nuevas, cuidando la conservación de los descubrimientos anteriores. Fue nombrado Director del Servicio de Antigüedades Egipcias y recibió los títulos de bey y pasha. Sin embargo, en 1878 una inundación destruyó su museo y se perdieron sus notas y dibujos. Falleció el 18 de enero de 1881 y fue sepultado en un sarcófago en el Jardín del Museo Egipcio de El Cairo, rodeado de bustos de otros egiptólogos famosos.