Un hallazgo inesperado en las Termas Stabianas
Durante una campaña de excavación y estudio de las Termas Stabianas, coordinada por la Freie Universität de Berlín, la Universidad de Nápoles L'Orientale y la Universidad de Oxford en colaboración con el Parque Arqueológico de Pompeya, los arqueólogos encontraron en una tienda de la Via dell'Abbondanza los restos de una tortuga con su huevo aún envuelto en el caparazón.
El descubrimiento ilustra la complejidad del ecosistema de Pompeya, que incluía no sólo la presencia humana sino también la fauna local, y constituye una pista valiosa para comprender la última fase de la ciudad entre el terremoto de 62 d.C. y la erupción del Vesubio en el 79 d.C.
Contexto de la excavación
La investigación se centró en los restos de una lujosa domus del siglo I a.C., con mosaicos y pinturas murales refinadas, que fue derribada tras el sismo de 62 d.C. Posteriormente, el área se reutilizó para ampliar el complejo termal en la intersección de la Via dell'Abbondanza y la Via Stabiana.
El Ministro de Cultura, Dario Franceschini, comentó: "La campaña de excavación en Pompeya sigue revelando hallazgos importantes que confirman la extraordinaria riqueza de este tesoro histórico y de memoria que fascina al mundo entero".
La tortuga y su huevo
En una capa de detritos acumulada después del desmantelamiento de la tienda, los arqueólogos encontraron una pequeña tortuga que había excavado un refugio en los espacios abandonados entre el terremoto y la erupción. La especie, Testudo hermanni, es autóctona de la zona y, según los especialistas, probablemente buscó aquel refugio para depositar su único huevo, algo inusual pues normalmente la hembra pone entre uno y cinco huevos.
El caparazón mide unos 14 cm; una tortuga adulta suele alcanzar entre 20 y 24 cm. El hallazgo fue documentado en tres fases: registro del caparazón, extracción del esqueleto interno y del platro (parte ventral del caparazón). Actualmente el ejemplar se conserva en el Laboratorio de Investigación Aplicada del Parque, donde será analizado por el arqueozoologista del proyecto.
Las tortugas pueden sufrir distocia, una condición que les impide poner los huevos si no encuentran un sitio adecuado, lo que a menudo resulta fatal. En este caso, la animal quedó atrapada sin que los obreros que reformaban la tienda se percataran de su presencia.
Implicaciones del descubrimiento
Según el director del proyecto, Gabriel Zuchtriegel, la presencia de la tortuga y el abandono de la domus señalan la magnitud de los cambios tras el terremoto de 62 d.C.: muchas casas no fueron reconstruidas y zonas céntricas quedaron poco frecuentadas, convirtiéndose en hábitats de fauna silvestre. Al mismo tiempo, la ampliación de las termas muestra la confianza con la que Pompeya intentó recuperarse, aunque su destino quedó sellado en 79 d.C.
El estudio de restos orgánicos como este aportará información sobre la agricultura, la economía y la demografía de Pompeya y su territorio, y ayudará a visibilizar sitios fuera del núcleo urbano, como el poblado rural de Boscoreale y las villas de Torre Annunziata y Castellammare di Stabia.
Detalles de la excavación
El equipo internacional también llevó a cabo una excavación didáctica en los talleres 6 y 7, situados al oeste de la entrada de las termas. El taller 6, donde se halló la tortuga, estaba conectado inicialmente a las termas mediante una puerta en la pared norte, que más tarde se cerró. En la esquina suroeste existía una fuente cuadrangular cubierta con loza de barro, construida antes del sismo de 62 d.C. La tortuga se encontró en el rincón entre la pared norte de la fuente y la pared oeste del taller, habiendo excavado un pequeño túnel desde el suelo tras el terremoto hasta un refugio protegido.