Un nuevo origen para la peste de 1720
Un equipo del Instituto Max‑Planck (Alemania) ha reconstruido el genoma de Yersinia pestis, la bacteria responsable de la epidemia que asoló Marsella entre 1720 y 1722. Los resultados demuestran que el patógeno no llegó desde Asia, como se creía, sino que desciende directamente del mismo bacilo que provocó la "Peste Negra" del siglo XIV. En otras palabras, el mismo microorganismo persistió en la región durante varios siglos antes de reaparecer de forma catastrófica, según el paleopatólogo Olivier Dutour, director del laboratorio de antropología biológica Paul Broca.
Cómo se obtuvo la evidencia
Los investigadores analizaron tejido pulpar de dientes de varias víctimas del siglo XVIII hallados en fosas de la ciudad. El ADN bacteriano extraído confirmó la continuidad genética con la cepa medieval, descartando la hipótesis de una introducción reciente a través del barco Grand‑Saint‑Antoine, que llegó a Marsella el 25 de mayo de 1720 con algodón contaminado por pulgas de rata.
Impacto de la epidemia
La falta de cuarentena y la negligencia sanitaria permitieron que la enfermedad se propagara como un incendio forestal, acabando con unas 40.000 de los 90.000 habitantes de Marsella y, en última instancia, provocando más de 120.000 fallecimientos en toda Provenza.

Ilustración de Michel Serres (1658‑1733) que muestra la devastación en Marsella entre 1720‑1722. 40.000 habitantes muertos.
¿Qué queda sin resolver?
Aunque se ha aclarado el origen del bacilo, persisten interrogantes sobre por qué la peste desapareció repentinamente de Europa y cuál es su reservorio animal permanente. "Las ratas no son los únicos culpables", advierte Dutour.
Hoy en día la peste sigue presente en algunos focos, principalmente en África, y la mayoría de las cepas actuales (incluidas las de EE. UU. y Canadá) descienden de una variante surgida en China a finales del siglo XIX, identificada por Alexandre Yersin. Los antibióticos reducen la mortalidad, aunque en Madagascar han aparecido cepas resistentes. En Francia, los últimos casos declarados datan de 1945 en Córcega; la enfermedad está erradicada en Europa occidental, aunque se desconoce si persiste en poblaciones animales de las estepas rusas o de Asia Central.