Descubrimiento mediante tomografía eléctrica
Arqueólogos mexicanos emplearon la tomografía eléctrica de resistividad 3D (ERT), una técnica no invasiva que envía pulsos eléctricos a electrodos para reconstruir el subsuelo. Con ella detectaron dos estructuras anidadas en el corazón de la pirámide de Kukulkán, conocida como El Castillo, en Chichén Itzá.
Estructuras anidadas
La primera es una pequeña pirámide de unos 10 m de altura, coronada por lo que podría haber sido un templo. Su base mide aproximadamente 12 m por 18 m y está ligeramente desplazada del centro de la pirámide actual. En ella se encontró una estrecha escalera de acceso.
Sobre esta se ubica una segunda construcción de unos 20 m de altura, que a su vez fue recubierta por una tercera fase que dio origen a la pirámide que hoy vemos, de unos 30 m de altura.
Cronología de construcción
Según los expertos, la primera fase habría sido erigida entre los años 500 y 800 d.C. por los antiguos mayas, quienes fundaron Chichén Itzá. Posteriormente, entre 800 y 1000 d.C., llegaron los toltecas, procedentes del centro de México, y añadieron la segunda estructura. La pirámide actual se habría construido entre 1050 y 1300 d.C.
Otros hallazgos y curiosidades
En 2015 se descubrió que El Castillo se alza sobre un cenote, una cavidad natural de varios decenas de metros de profundidad que suele estar asociada a sacrificios humanos.
El monumento es famoso por su juego de luz y sombra en los equinoccios. Las 365 escaleras y los 52 paneles del templo reflejan los ciclos solares y calendáricos; al atardecer del equinoccio, la sombra del sol crea la ilusión de que la serpiente emplumada Kukulkán desciende por la escalinata central.
Los investigadores planean iniciar excavaciones en la estructura interna descubierta el próximo año para profundizar en su historia.