Descubrimientos arqueológicos

El boomerang: un arma letal

El boomerang como proyectil letal

Los boomerangs, conocidos desde la prehistoria, tienen una variante que todavía utilizan los aborígenes australianos y que vuelve a su lanzador. Cuando se emplea como arma, puede resultar mortal. Así lo demuestra un caso del siglo XIII hallado en Nueva Gales del Sur, Australia.

El boomerang: un arma letal

El esqueleto del "hermano mayor"

En el Parque Nacional Toorale, a orillas del río Darling, se descubrió la tumba de un hombre adulto de la comunidad Kaakitja, apodado cariñosamente "Hermano Mayor". Los restos mostraron cortes y fracturas típicos de armas de metal, pese a datarse unos 600 años antes de la llegada de los colonizadores europeos.

El boomerang: un arma letal

Heridas producidas por armas de madera

Según el arqueólogo Michael Westaway (Universidad de Griffith) y el equipo de Sciences et Avenir, las lesiones corresponden a armas tradicionales de madera: "Li‑lils", "Pondee" o "Mung‑un buttaka", y a los boomerangs de guerra, llamados "Wonna". Los impactos coinciden con fracturas en el cráneo, hueso frontal, mandíbula, húmero derecho y varias costillas. Algunas lesiones eran antiguas, pero otras provocaron la muerte inmediata, confirmando la letalidad de estos boomerangs.

El boomerang: un arma letal

Antecedentes y evidencia artística

Casos similares se han encontrado en el llamado "hombre de Narabeen", datado en hace 3 600 años. Las heridas por lanzas y boomerangs también aparecen descritas en documentos etnográficos sobre conflictos intertribales.

El boomerang: un arma letal

Las pinturas rupestres de los refugios rocosos australianos muestran también estos temas bélicos. Los boomerangs de caza y guerra eran considerablemente más grandes y pesados que los de deporte, con una curvatura amplia y cuchillas afiladas semejantes a sables, diseñados exclusivamente para matar.