Descubrimientos arqueológicos

Sin la revolución neolítica no habría surgido la Revolución Industrial ni la digital

Una mirada al Neolítico

En su nuevo libro Los diez milenios olvidados que hicieron historia, el arqueólogo Jean‑Paul Demoule revisita la era neolítica, periodo del que es especialista.

Sin la revolución neolítica no habría surgido la Revolución Industrial ni la digital

Jean‑Paul Demoule, arqueólogo y profesor emérito de la Universidad de París‑1 Panthéon‑Sorbonne, fue presidente del Instituto Nacional de Investigación Arqueológica Preventiva (Inrap) entre 2002 y 2008.

¿Por qué el Neolítico está ausente de los libros de texto?

Sciences et Avenir: En su libro menciona “10.000 años borrados, que no se hablan ni se enseñan como deberían”. ¿A qué se refiere?

Demoule: El Neolítico rara vez aparece en los manuales escolares, que suelen comenzar con las grandes civilizaciones (Mesopotamia, Egipto, etc.). No se hacen preguntas sobre su origen ni sobre el surgimiento del Estado, aunque son fundamentales: la invención de la agricultura marca el nacimiento del poder y de las sociedades jerárquicas, al igual que la domesticación de animales y plantas.

La revolución neolítica y sus consecuencias

¿A qué transformó principalmente la revolución neolítica?

Entre 10.000 y 5.000 a.C., en distintas regiones del planeta y de forma independiente, pequeños grupos de cazadores‑recolectores comenzaron a domesticar animales y a cultivar plantas. La agricultura y la ganadería provocaron una transformación radical: el asentamiento permanente. Con la seguridad alimentaria, la movilidad disminuyó y la población explotó. Un cazador‑recolector tenía un hijo cada 3‑4 años; una mujer agricultora, uno al año. Se estima que, hace unos 10.000 años, había apenas cientos de miles de cazadores‑recolectores en todo el mundo; hoy contamos con 7‑8 mil millones, y se prevé 9,8 mil millones para 2050, con un billón que sufre inseguridad alimentaria y otro que padece sobrepeso. La verdadera revolución del Neolítico es demográfica, y de ella dependen la Revolución Industrial y la digital.

Desigualdades, líderes, guerras y dioses

¿Por qué aparecen las desigualdades sociales, los jefes, la guerra y los dioses en esta época?

El crecimiento poblacional generó jerarquías y desigualdades, mayor violencia interna y externa, y la aparición de enfermedades zoonóticas. Las primeras ciudades, donde se intensificaron estas diferencias, surgieron en Egipto y Mesopotamia; en Europa aparecen alrededor de 4500 a.C.

Sin la revolución neolítica no habría surgido la Revolución Industrial ni la digital

La tumba megalítica de Gavrinis (3500 a.C.) en el Golfo de Morbihan. © Miguel Medina/AFP

El nacimiento de los líderes

En el Neolítico aparecen individuos que acaparan el poder mediante lo que podríamos llamar una “manipulación de la imaginación”. Dos condiciones son esenciales: un grupo suficientemente numeroso y la capacidad de convencer a los demás de que su liderazgo merece mayores privilegios. Así se construyeron tumbas megalíticas ostentosas para un solo fallecido, en contraste con los entierros simples de la mayoría.

La guerra

En la Europa neolítica, al llegar al Atlántico, los grupos no pudieron expandirse más y surgieron tensiones territoriales. Desde ca. 4500 a.C., los poblados que antes se asentaban en llanuras comenzaron a trasladarse a colinas, rodeándolos con murallas, fosos y empalizadas. La riqueza y el territorio se convirtieron en objetos a proteger. Los restos óseos muestran más heridas y masacres. En la Edad del Cobre, la aparición del bronce (cobre + 10 % de estaño) permitió la fabricación de espadas, corazas y cascos, iniciando una carrera armamentista reservada a la élite. Las representaciones artísticas, antes centradas en figuras femeninas (las Venus paleolíticas), pasaron a mostrar guerreros masculinos.

Sin la revolución neolítica no habría surgido la Revolución Industrial ni la digital

Carro del sol de Trundholm, descubrimiento de 1902 cerca de Nykøbing, Dinamarca. © Leemage/AFP

Los dioses

En Europa y Oriente Próximo, la aparición de jefes guerreros dio paso a una divinidad masculina y a un cosmos jerárquico. Surgen representaciones de armas, carros, caballos, jefes y del sol, elementos nunca antes plasmados. Se organiza una religión jerárquica con un panteón y un “jefe de los dioses”.

Historia escrita por los vencedores

Usted dice que la historia la escriben los gobernantes y que existen múltiples versiones posibles. ¿Cuál le gustaría narrar?

Es difícil escribir la historia de los dominados, porque siempre son los dominantes los que hablan. Me gustaría relatar los mecanismos de resistencia frente a esos fenómenos opresivos, pues hubo retrocesos. Los poderes se desmoronan: los megalitos y sus tumbas individuales con jade y símbolos de poder desaparecieron tras cinco siglos; luego surgieron enterramientos colectivos sin objetos. En la Edad del Hierro reaparecen residencias principescas gigantes. Quisiera describir en detalle estos colapsos, a menudo atribuidos a guerras.

¿Fue acertada la invención de la agricultura?

Para Yuval Noah Harari, autor de Sapiens, y para el antropólogo Marshall Sahlins, el Neolítico es la raíz de todos nuestros males. Yo mantengo una postura más moderada: depende de la perspectiva. En nuestras sociedades occidentales disfrutamos de una abundancia que ni Luis XIV ni Napoleón podrían imaginar, aunque también enfrentamos problemas de sobrepoblación y desigualdad. Lo que hoy consideramos escasez podría ser muy distinto dentro de 10.000 años.

“Los diez milenios olvidados que hicieron historia. Cuando inventamos la agricultura, la guerra y los jefes”, Jean‑Paul Demoule, ediciones Fayard, 318 p., 20,90 €. Libro anterior: “Encontramos la historia de Francia”, Robert Laffont, 2012, 336 p., 21 €.