Un nuevo enfoque sobre la estela de Mesa
Un nombre inscrito en la línea 31 de la famosa Estela de Mesa—hasta ahora interpretado por la mayoría de los especialistas como Casa de David—podría corresponder al rey moabita Balac, mencionado en Numeros 22‑24.
Así lo afirman los arqueólogos Israel Finkelstein, Nadav Na’aman y Thomas Römer en un artículo publicado por el Instituto de Arqueología de la Universidad de Tel Aviv.
Origen y descubrimiento de la estela
La estela fue hallada en el siglo XIX entre los restos de la ciudad de Dibon, en la antigua Moab (hoy Dhiban, Jordania), y actualmente se conserva en el Museo del Louvre.

El texto narra la expansión territorial y las obras de construcción del rey Mesha de Moab, figura también citada en la Biblia.
Reinterpretación de la línea 31
Tras el hallazgo, la estela se agrietó y parte de la inscripción se desprendió, aunque previamente se había elaborado un molde de papel maché. Los investigadores estudiaron copias fotográficas de alta resolución de ese molde y determinaron que el nombre de la línea 31 está compuesto por tres consonantes, cuya primera corresponde a la letra hebrea bet (sonido b).
Aunque las demás letras están erosionadas, los autores consideran que la hipótesis más plausible es Balac. El asiento del rey mencionado en esa línea sería Horonaim, localidad citada cuatro veces en la Biblia como parte del territorio moabita al sur del río Arnon.

Balac y Balaam: ¿personajes históricos?
Balac, rey de Moab, aparece en la historia bíblica como el monarca que recurre al profeta Balaam para intentar maldecir a los israelitas. Durante mucho tiempo la existencia histórica de Balaam fue cuestionada, hasta que en 1967 se descubrió en Deir Alla (Jordania) una inscripción que lo menciona como profeta de la diosa Ashtar, no de Yahvé como indica la Biblia.
Según los nuevos análisis, la lectura tradicional de la línea 31 como Casa de David—aceptada durante más de dos décadas—ya no es viable. Con cautela, los autores proponen que el nombre sea el del rey moabita Balac, quien, según la narrativa bíblica, intentó lanzar una maldición divina contra Israel.

Implicaciones para la historiografía
La estela, erigida por el propio rey Mesha alrededor del 850 a.C., registra 34 líneas en paleo‑hebreo y es la inscripción moabita más extensa descubierta hasta la fecha. Si el nombre en la línea 31 corresponde a Balac, su presencia en la estela demostraría que tanto Balac como Balaam fueron figuras reales, no meras construcciones literarias.
El relato, aunque escrito en el siglo IX a.C., parece combinar elementos auténticos—como los nombres de Balac y Balaam—con adornos propagandísticos destinados a legitimar las victorias de Mesha sobre el Reino de Israel.