Descubrimiento cercano al Templo Mayor
Un equipo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha desenterrado una serie de ofrendas sacrificiales cerca del Templo Mayor, en el corazón de la Ciudad de México. Entre los hallazgos destaca el esqueleto de un jaguar vestido con atributos guerreros, hallado junto a los restos de un niño de ocho años que portaba los emblemas de Huitzilopochtli, dios de la guerra y del sol.

Estos descubrimientos han reavivado la hipótesis de que podrían estar acercándose a la tumba de un tlatoani azteca.
La "ofrenda 179"
La caja de piedra, bautizada como ofrenda 179, contiene conchas, coral, estrellas de mar aún coloreadas, cuchillos de pedernal incrustados con nácar y barras de copal, resina utilizada como incienso. En 2017, en la misma zona se halló el cuerpo de un lobo cubierto de platería sobre una capa de cuchillos de pedernal.

Los objetos se disponían de forma meticulosa para representar una miniatura del universo, combinando elementos acuáticos, terrestres y celestiales.
Contexto histórico
Según crónicas de la época de la Conquista, los restos cremados de tres tlatoanis —Tizoc, Axayacatl y Ahuitzotl— fueron enterrados al pie del Templo Mayor, en una construcción circular conocida como Cuauhxicalco. La ubicación de la actual excavación coincide con ese sector.

Si el jaguar pertenece a uno de esos dignatarios, podríamos estar frente al primer hallazgo de una sepultura real azteca.
Próximos pasos
Las excavaciones continúan y se espera que el proceso lleve varios meses. Cada objeto debe extraerse con extremo cuidado para determinar sus orientaciones y relaciones dentro del conjunto, lo que podría revelar la estructura de un posible entierro real.