Descubrimiento sorprendente en Heuneburg
Un virus mortal ha sido detectado en fragmentos de cerámica de la Edad del Hierro hallados en el yacimiento arqueológico de Heuneburg, en Baden-Wurtemberg, Alemania. Este hallazgo demuestra que la fiebre hemorrágica estuvo presente en Europa hace aproximadamente 2 500 años.

Reconstrucción del asentamiento fortificado de Heuneburg, Alemania.
El premio Nobel de Física Georges Charpak alguna vez imaginó que los surcos dejados por los alfareros podrían “grabar su voz”. En lugar de poesía, esos surcos contenían la firma de un virus despiadado: el virus Crimeán-Congo (CCHFV). Investigadores de la Universidad Purdue (EE. UU.) lograron aislar fragmentos proteicos de este virus en una pieza de terracota que había contenido sangre y órganos infectados de una víctima.
El virus Crimeán-Congo es un nairovirus de la familia Bunyaviridae que provoca una fiebre hemorrágica potencialmente fatal, transmitida por garrapatas. Los restos hallados indican que, hace 2 500 años, una persona en el corazón de Europa murió tras presentar diarrea sanguinolenta y hemorragias en las membranas mucosas.
“Es la primera vez que se hace un descubrimiento de este tipo en arqueología”, comentó Conner Wiktorowicz, joven antropóloga especializada en análisis proteómico.
Fragmentos y reconstrucción de cerámica de la Edad del Hierro que contenían residuos orgánicos humanos descubiertos en Heuneburg. Créditos: Conner Wiktorowicz et al.
Actualmente, la Organización Mundial de la Salud registra casos humanos y animales de fiebre de Crimea-Congo en los Balcanes, Anatolia, Rusia, ciertas regiones de África, Oriente Medio y Asia Central, donde la enfermedad es endémica.
“En la Edad del Hierro no teníamos idea de la existencia de este virus, y mucho menos de que estuviera presente en Europa en esa época”, explicó Wiktorowicz. El primer registro histórico del virus data de la Segunda Guerra Mundial en Ucrania, lo que abre nuevas hipótesis sobre su origen y difusión.
Si el virus ya circulaba en Europa Central durante la Edad del Hierro, la persona cuyos órganos fueron conservados podría haber contraído la fiebre localmente o haber llegado desde otra región infectada. Tras su muerte, sus restos pudieron haber sido transportados a Heuneburg en ánforas. Este descubrimiento abre nuevas vías de investigación para arqueólogos y paleopatólogos.
Estudio de proteínas y arqueología
“Los virus antiguos se identifican más fácilmente por sus proteínas que por su material genético, que es más frágil. Las proteínas virales son más estables y pueden conservarse durante millones de años”, señaló Wiktorowicz a Sciences et Avenir.
Para analizar los fragmentos de Heuneburg, el equipo utilizó cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas (LC-MS/MS) para identificar los péptidos extraídos de la cerámica. Posteriormente, compararon las secuencias con la base de datos de proteínas del National Center for Biotechnology Information (NCBI) mediante el motor de búsqueda MASCOT.
