Descubrimiento de la bolsa ritual
En la Cueva del Chileno, ubicada en la provincia de Sur Lípez (departamento de Potosí, Bolivia) a 3.900 m de altitud, el antropólogo José Capriles encontró una bolsa de cuero de zorro perfectamente conservada. Dentro se hallaron objetos vinculados al consumo de sustancias psicoactivas: dos tabletas de madera tallada, un tubo para rapé adornado con trenzas de cabello humano y dos espátulas de hueso de camélido.
Esta caverna fue explorada en 2010, pero sólo recientemente se pudieron realizar análisis químicos sobre la bolsa y su contenido.
Análisis químico
Los estudios, llevados a cabo en la Universidad de California, Berkeley, bajo la dirección de Mélanie J. Miller (Universidad de Otago, Nueva Zelanda), se publicaron en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS). La técnica de cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas (LC‑MS) confirmó que la bolsa era un kit para preparar ayahuasca, la potente bebida psicodélica utilizada en rituales amazónicos.
Componentes detectados
Se identificaron los dos ingredientes principales de la ayahuasca:
- Harmine, extraído de la corteza de la liana Banisteriopsis caapi.
- DMT (dimetiltriptamina), presente en las hojas de Psychotria viridis.
Además, se hallaron residuos de cocaína (benzoylecgonina), lo que indica el uso de hojas de coca, y trazas de bufotoxina, un alcaloide de especies como Anadenanthera colubrina.
Implicaciones culturales
Curiosamente, ninguna de las plantas identificadas crece a la altitud del altiplano boliviano; todas son de origen tropical y provienen de la selva amazónica. Esto evidencia un complejo intercambio de recursos botánicos entre regiones distantes y su uso continuado durante varios siglos en distintas áreas culturales conectadas.
El hallazgo constituye la primera evidencia directa de consumo de ayahuasca en la zona andina entre los años 905 y 1170 d.C., ampliando nuestro conocimiento sobre las redes de intercambio y los rituales psicodélicos de los pueblos precolombinos.