Al reproducir el monumento prehistórico de Stonehenge en forma de modelo, investigadores británicos descubrieron que, cuando estaba completo, el conjunto poseía asombrosas cualidades acústicas: las voces humanas o las notas musicales emitidas en su interior no solo se amplificaban, sino que resultaban inaudibles para quien estuviera fuera.
Para averiguar cómo reverberaban los sonidos en el monumento en su estado original, el equipo de la Universidad de Salford construyó una maqueta a escala.
Al pensar en Stonehenge, solemos imaginar su círculo doble, irregular y abierto, que fue uno de los principales santuarios prehistóricos de Gran Bretaña entre el Neolítico y la Edad del Bronce. Pero debemos imaginarlo tal como era en su época: con el círculo exterior completamente cerrado.
Los acústicos Trevor Cox y Bruno Fazenda, de la Universidad de Salford, junto a la arqueóloga Susan Greaney, no se limitaron a imaginarlo; realizaron una réplica a escala 1:12, denominada “Minihenge”. Esta reproducción del famoso monumento en la llanura de Salisbury les permitió probar sus propiedades acústicas cuando sus 157 piedras aún se encontraban en su lugar. En un artículo publicado en la edición de octubre del Journal of Archaeological Science, los tres investigadores describen su metodología y los sorprendentes hallazgos.
Stonehenge como espacio acústico que amplificaba voces y música
Hace unos 4.000 años, Stonehenge constituía un espacio acústico que potenciaba las voces y realzaba cualquier música para quienes estaban dentro del masivo círculo de piedras. Gracias a la disposición de los monolitos, el sonido no se proyectaba más allá del recinto, quedando apenas perceptible para los observadores externos.
El acústico Trevor Cox frente al modelo a escala 1/12 de Stonehenge, el más grande que cabe en la cámara de estudio acústico. Créditos: Acoustics Research Center/Univ. of Salford
Los investigadores hallaron que el tiempo de decaimiento a 60 dB era de 0,6 segundos dentro del monumento, mientras que fuera era prácticamente nulo. Este nivel de reverberación habría favorecido la comunicación verbal y la música de forma similar al “reverb” que se usa en la producción musical actual. No se producían ecos, gracias a la disposición particular de las piedras.
Impresión 3D
Para recrear el monumento con precisión, utilizaron datos de escaneo láser obtenidos en trabajos anteriores y los combinaron con impresión 3D. Las piedras faltantes se modelaron a partir de estudios previos y se trataron para imitar las propiedades acústicas de la arenisca gris claro y el bluestone. Finalmente, se instalaron altavoces y micrófonos dentro y alrededor del modelo. Las pruebas consistieron en reproducir sonidos que abarcaban todo el rango de frecuencias, desde los tonos más graves hasta los más agudos, y registrar los datos de los micrófonos para su análisis.
El estudio aclara que Stonehenge no fue construido exclusivamente por sus cualidades acústicas, sino con fines rituales, particularmente funerarios. La acústica sería solo uno de los rasgos vinculados a la función del lugar.