Descubrimientos arqueológicos

¿Se acerca la solución al misterio de la colonia perdida de Roanoke?

El enigma de la colonia de Roanoke, desaparecida en 1587 sin dejar rastro, sigue fascinando a historiadores y arqueólogos. Recientes excavaciones a 80 km al oeste de la isla podrían aportar la tan esperada pista sobre el destino de los primeros colonos ingleses en América.

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Contexto histórico

En 1585 el rey Felipe II autorizó a Sir Walter Raleigh a fundar una colonia para desafiar la presencia española. En 1587 arribaron 110 colonos, entre ellos 18 mujeres, bajo el mando del coronel John White. Tras una breve estancia, White regresó a Inglaterra en busca de suministros, dejando a su hija Eleanor y a su bebé Virginia. Cuando volvió en 1590 encontró el asentamiento vacío, con la palabra "Croatoan" tallada en un poste y en un árbol, referencia al cercano poblado nativo de Hatteras.

Dos sitios arqueológicos intrigantes

Un equipo dirigido por el arqueólogo independiente Nicholas Luccketi descubrió, en un acantilado sobre Albemarle Bay (apelado "sitio Y"), fragmentos de cerámica inglesa, española, alemana y francesa. Los hallazgos sugieren que varios miembros de la colonia de Raleigh habrían habitado el lugar después de 1590.

Cerca, a tres kilómetros, en la Isla Hatteras, el llamado "sitio X" reveló una empuñadura de espada, cuencos rotos y un fragmento de tableta de pizarra. Estas piezas fueron encontradas por el equipo de Mark Horton (Universidad de Bristol) y, según él, refuerzan la hipótesis de que los colonos se integraron con tribus nativas conservando algunos objetos europeos.

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Interpretaciones y controversias

Los defensores de la teoría de la supervivencia argumentan que la variedad y cantidad de artefactos europeos indican una ocupación prolongada. Además, un mapa dibujado por John White muestra, bajo luz ultravioleta, una pequeña pieza de papel que oculta la representación de un fuerte situado exactamente 80 km al oeste de Roanoke, lo que podría haber sido una ubicación secreta de la colonia.

Sin embargo, el antropólogo Charles Ewen (Universidad de Eastern Carolina) advierte que los objetos podrían haber llegado al sitio mediante comercio con los nativos o a través de viajeros posteriores, como el comerciante Nathaniel Batts. Ewen señala la ausencia de estructuras arquitectónicas o sepulturas que corroboren una presencia europea sostenida.

Perspectivas futuras

Luccketi sostiene que la Isla Hatteras y sus alrededores fueron un refugio lógico, pues los nativos mantenían relaciones amistosas con los ingleses. Otros investigadores proponen que los colonos se dispersaron en distintas direcciones, fundando asentamientos aún no descubiertos.

Mientras se siguen desenterrando pruebas, el misterio de Roanoke permanece abierto: cada nuevo hallazgo amplía el abanico de posibilidades y nos acerca, aunque sea un paso, a comprender el destino de la famosa "Colonia Perdida".