Dos recientes estudios arrojan luz sobre el origen de los megalitos de Stonehenge y sus sorprendentes propiedades acústicas.

El origen de los sarsens
Los bloques verticales que forman el monumento están hechos de sarsen, una arenisca extremadamente dura. Un análisis químico realizado por el geólogo David Nash (Universidad de Brighton) demostró que estos bloques provienen de una cantera situada en West Wood, a unos 25 km al norte de Stonehenge. La evidencia se obtuvo gracias a un núcleo geológico extraído en 1958 durante una restauración y que, curiosamente, reapareció 60 años después en los Estados Unidos.
El núcleo perdido y su redescubrimiento
En 1958, para enderezar tres monolitos, se perforaron agujeros horizontales de un metro de longitud y 25 mm de diámetro. Uno de los núcleos de perforación desapareció y, décadas después, la familia de un albañil americano lo encontró entre sus pertenencias. Tras contactar a English Heritage, el núcleo fue devuelto a los investigadores, quienes lo pulverizaron y compararon su composición con muestras de sarsen de veinte sitios británicos, confirmando su procedencia de West Wood.

Rutas de transporte
Los investigadores plantean dos posibles rutas para trasladar los bloques: por el río Avon o arrastrándolos sobre troncos por tierra hacia el oeste. Determinar la ruta exacta requerirá localizar la zona exacta de la cantera.
Fases de construcción y uso
Stonehenge se erigió en varias etapas. Alrededor del 3000 a.C. se construyó un círculo de tierra de 90 m de diámetro con 56 huecos para pilotes de madera. Poco después se erigió una estructura en forma de herradura con unos 80 bluestones procedentes de las colinas de Preseli, en Gales (≈260 km). Entre 2500 y 2400 a.C. se añadieron los 30 sarsens, algunos coronados por linteles formando trilitos; estos bloques alcanzan los 6 m de altura y pesan entre 25 y 40 toneladas.

Funerales y entorno
Mike Parker Pearson, arqueólogo británico, ha demostrado que Stonehenge funcionó como el mayor cementerio de Gran Bretaña entre 3000 y 2300 a.C., con más de 200 restos humanos y objetos funerarios. Excavaciones en Durrington Walls, a 3 km, revelaron una aldea contemporánea con casas y una gran zona sagrada de 2 km de diámetro, lo que sugiere vínculos estrechos entre ambos sitios.
Firma química única
El análisis de rayos X de alta intensidad mostró que 50 de los 52 megalitos comparten una composición de más del 99 % de sílice, confirmando su origen común. La firma química coincidió con muestras de sarsen extraídas de la zona de West Wood.

Alineación astronómica
Durante el solsticio de verano, los primeros rayos del sol atraviesan el centro del monumento cerca del Heel Stone, marcando la dirección del amanecer. La “avenida” que parte de esa piedra se dirige al noreste y conecta con el río Avon, probablemente sirviendo como vía procesional.
Acústica sorprendente
Un estudio del acustista Trevor Cox (Universidad de Salford) recreó Stonehenge tal como era en 2200 a.C. en una maqueta a escala 1/12. Las mediciones mostraron que los sonidos dentro del círculo se amplifican entre un 10 % y un 20 %, creando una experiencia similar a la de una sala de conciertos, mientras que el exterior apenas percibe el sonido. Esto sugiere que los rituales dentro del círculo eran acústicamente privados.
En resumen, Stonehenge sigue revelando secretos: su origen geológico, las rutas de transporte, su papel funerario, su alineación con el sol y sus extraordinarias cualidades acústicas siguen alimentando el debate y la imaginación.