El Gobierno de México ha reiterado su solicitud a Austria para que devuelva un valioso penacho azteca de plumas y oro, que actualmente se exhibe en el Weltmuseum de Viena y, según la tradición, perteneció al emperador Moctezuma (1466‑1520).

Este penacho, de plumas verdes de quetzal y delicados adornos de oro, es considerado una pieza única del mundo precolombino. Con 1,30 m de alto, 1,63 m de ancho y apenas 850 g, se conserva en una vitrina especialmente diseñada para amortiguar las vibraciones de los visitantes.
Historia y procedencia
Se desconoce con exactitud cómo el penacho llegó a Europa. El registro escrito más antiguo aparece en una colección de la dinastía de los Habsburgo a finales del siglo XVI. Tras la caída del Imperio azteca en 1521, los barcos españoles transportaron numerosos tesoros de la Nueva España al Viejo Mundo; alrededor de 75 años después, en 1596, una pieza descrita como “Morisque”, compuesta de magníficas plumas y láminas de oro, se menciona en el inventario de un castillo alpino austriaco.
Algunos historiadores relacionan esta descripción con la carta que Hernán Cortés envió al rey Carlos V en julio de 1519, donde menciona “un gran penacho colorido con 68 elementos de oro”. Sin embargo, no hay pruebas concluyentes de que fuera el mismo objeto.
El penacho formó parte del Gabinete de Curiosidades del archiduque Fernando II en el Castillo de Ambras, cerca de Innsbruck. Tras la muerte del archiduque, el emperador Rodolfo II lo heredó y permaneció en el castillo durante varios siglos. En el siglo XIX fue trasladado a Viena, donde se exhibió por primera vez al público en 1889. Desde entonces ha alternado su ubicación entre el Museo de Historia Natural y el Museo de Etnología, y durante la Segunda Guerra Mundial quedó resguardado en el Banco Nacional de Austria. Su única exposición fuera de Austria tuvo lugar en Zúrich (1946‑47), después de lo cual regresó al Weltmuseum.
¿Por qué se le llama “Corona de Moctezuma”?
Los expertos coinciden en que los tlatoanis aztecas usaban diademas triangulares, no penachos como este. No existen pruebas de que Moctezuma lo llevara; lo más probable es que fuera un regalo de alto rango entregado a los conquistadores españoles. La atribución popular al emperador sirve más como símbolo de la grandeza precolombina que como un hecho histórico.
Importancia simbólica de las plumas
En la cultura azteca, las plumas eran un elemento fundamental de la simbología religiosa y del poder. El quetzal, cuya plumaje verde y azul inspiró el nombre del dios Quetzalcóatl, el “Serpiente Emplumada”, era especialmente venerado. El penacho, con sus largas plumas de quetzal, representa esa tradición y refuerza el debate actual sobre la restitución de bienes culturales saqueados durante la época colonial.
El presidente Andrés Manuel López Obrador ha encargado a su esposa, Beatriz Gutiérrez Müller, que convenza a las autoridades austriacas de prestar el penacho para las celebraciones del bicentenario de la independencia de México en 2021. El museo austriaco, sin embargo, argumenta que la pieza es “realmente demasiado frágil” para ser trasladada, a pesar de una restauración conjunta entre especialistas mexicanos y austriacos entre 2010 y 2012.
La disputa se inscribe dentro de un debate global sobre la devolución de artefactos culturales a sus países de origen, una cuestión que sigue cobrando relevancia en la agenda internacional.