Descubrimientos arqueológicos

En busca de los romanos en China: descubrimientos arqueológicos y contactos milenarios

Introducción

En los últimos años se han multiplicado los hallazgos que ponen en duda la idea de que el Imperio Romano nunca llegó a la China antigua. Baños de inspiración romana, estatuillas de guerreros, tejidos, objetos de vidrio soplado… ¿Existieron realmente contactos entre Roma y el Imperio Celestial?

Este artículo se basa en la publicación "Sciences et Avenir – La Recherche" n.º 889 (marzo 2021).

El encuentro diplomático de 166 d.C.

En el año 166 d.C. dos hombres de occidente fueron presentados ante la corte china como emisarios de Roma, entonces gobernada por Marco Aurelio. Ofrecieron colmillos de elefante, cuerno de rinoceronte y caparazón de tortuga al "Hijo del Cielo". Aunque el emperador probablemente los tomó como simples mercaderes, el episodio quedó registrado en el Hou Hanshu (Libro de los Han posteriores), una crónica del siglo V que recopila documentos del siglo II.

Este relato ha despertado el interés de un equipo suizo‑chino que busca reconstruir la ruta comercial Roma‑China, mucho menos conocida que la famosa Ruta de la Seda.

Un baño público romano en Xinjiang

El profesor Lorenz Baumer, de la Universidad de Ginebra, y su colega chino, el profesor Jian Wei, anunciaron el descubrimiento de un baño público de estilo romano en la prefectura autónoma hui de Changji, Xinjiang. El sitio, excavado en la antigua ciudad de Tangchaodun (distrito de Qitai), data del siglo X, pero muestra claramente la arquitectura romano‑bizantina, con un hipocausto (sistema de calefacción por suelos) desconocido en la tradición china.

En busca de los romanos en China: descubrimientos arqueológicos y contactos milenarios

El hallazgo demuestra que la cultura del baño romano llegó hasta la base de los Tian Shan, al noroeste del desierto de Tarim.

Evidencias de contactos comerciales

Durante tres años Baumer y Wei intercambiaron objetos, fotografías y documentos estratigráficos. Entre los hallazgos destacan:

  • Una estatuilla de bronce de un guerrero knéelado (3.º‑4.º siglo a.C.) hallada en el distrito de Xinyuan, Xinjiang, con vestimenta y casco de modelo helenístico‑romano.
  • Fragmentos de tejido de origen chino descubiertos en tumbas de Palmira (Siria), que confirman el intercambio de lujosos textiles entre Oriente y Occidente.
  • Un espejo de satírico y ménade hallado en la necrópolis de Noin‑Ula, Mongolia.
  • Vasos de vidrio soplado del siglo I, fabricados en el norte de Italia, encontrados en una tumba de la dinastía Han (Jiangsu, China).

En busca de los romanos en China: descubrimientos arqueológicos y contactos milenarios

Los "árboles de lana" de Plinio el Viejo

Plinio describió en su Historia Natural los llamados “árboles de lana” chinos, de los que los romanos obtenían seda gruesa para rehilvanarla y venderla en Europa. Textos chinos, como el Wei Lüe (239‑265 d.C.), critican esta práctica como una forma de obtener ganancias a costa de la seda china.

Comercio a través de intermediarios

El comercio de seda fue tan lucrativo que los partos, principales intermediarios, evitaron que Roma y China establecieran contactos directos. Además, las invasiones de hunos y mongoles en los siglos V‑VI hicieron peligrosas las rutas terrestres.

La leyenda de los romanos de Liqian

En la provincia de Gansu circula la “leyenda de los romanos de Liqian”, que atribuye la presencia de legionarios romanos a una supuesta deportación tras la batalla de Carrhae (53 a.C.). Aunque no existen pruebas arqueológicas, la tradición se mantiene viva con representaciones de legionarios que utilizan pilum, gladius y escudo.

Conclusiones

Los estudios sobre la relación Roma‑China están en una fase temprana. Cada nuevo hallazgo —baños con hipocausto, monedas bizantinas, tejidos y vidrio— abre la puerta a una comprensión más profunda de los intercambios milenarios entre dos de las civilizaciones más influyentes de la antigüedad.

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