Descubrimiento en la cueva de Cussac
Se han encontrado siete huellas con calzado en los suelos arcillosos de los largos corredores de la cueva de Cussac, en el corazón del Périgord, al sur del valle de la Dordoña. A diferencia de las marcas de pies descalzos habituales en los yacimientos prehistóricos, estas impresiones corresponden a “zapatos” y no a pies desnudos.
Mapas de profundidad y contorno de las huellas “calzadas” descubiertas en la cueva de Cussac, valle de la Dordoña.
Contexto arqueológico
La cueva de Cussac es un santuario paleolítico europeo excepcional, conocido por sus cientos de grabados monumentales del periodo Gravetiano y por los restos óseos humanos intencionalmente depositados en antiguas madrigueras de osos. El nuevo hallazgo refuerza su importancia al aportar la primera evidencia directa del uso de calzado hace aproximadamente 30.000 años.
Algunas de las 800 incisiones del periodo Gravetiano que decoran las paredes de la cueva de Cussac, valle de la Dordoña. ©PACEA
Estudio científico
Según un artículo publicado en Scientific Reports, Lysianna Ledoux, investigadora del LabEx‑PACEA de la Universidad de Burdeos, analizó las huellas dejadas por un visitante hace al menos 30.000 años, durante el llamado periodo Gravetiano. Todos los indicios apuntan a que la persona llevaba calzado blando, similar a mocasines de cuero.
Esta hipótesis se había sugerido antes a partir de los espectaculares enterramientos de Sunghir, al este de Moscú, datados en 29.000 años, donde se hallaron miles de cuentas cosidas a prendas de piel —material perecedero— y algunas alrededor de los pies, lo que sugiere el uso de zapatos en esas poblaciones de las estepas contemporáneas a Cussac. Sin embargo, nunca se había documentado una evidencia “directa” para períodos tan antiguos.
Mapa de la ubicación de las huellas (en naranja) dentro de los 1,6 km de galerías de la cueva de Cussac. © PACEA
“Ya sea que se trate del origen de la ropa o del calzado en el Paleolítico tardío, nuestro conocimiento se basa esencialmente en evidencia indirecta asociada al trabajo de pieles, con el hallazgo de herramientas de piedra o hueso, como agujas”, explica el prehistoriador y profesor universitario Jacques Jaubert, director del proyecto Cussac y coautor del artículo.
Dos de las huellas “calzadas”. © PACEA
Comparación con hallazgos anteriores
El zapato de cuero más antiguo conocido proviene de Armenia, del yacimiento de Areni‑1, y data de hace 3 627 años. Los calzados que cubrían los pies de Ötzi, la momia de hielo hallada en 1991 en el macizo de Ötztal (frontera entre Italia y Austria), tienen 5 300 años.
En Cussac se conservan las impresiones de tres pies izquierdos y cuatro derechos “calzados”. Para validar la interpretación, los investigadores realizaron experimentos con sedimentos de arcilla similares: caminaron descalzos —lo que siempre deja la huella de los dedos— y con suaves zapatos de cuero. Los resultados confirmaron que el uso de calzado modifica la geometría y la biometría de las marcas, al aplanar el arco del pie y producir huellas más largas y superficiales que las de pies desnudos.
*PACEA: From Prehistory to the Present: Culture, Environment and Anthropology