Un hallazgo que sorprende
Un reciente estudio ha puesto en duda la visión tradicional de nuestros antepasados. Los resultados indican que, al menos en algunos casos, tenían ojos claros.
El trabajo fue realizado por investigadores del Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona, quienes analizaron el ADN de dos esqueletos de cazadores mesolíticos (aproximadamente hace 7 000 años) descubiertos en La Brana‑Arintero, al norte de España.
Estos hallazgos sugieren que los hombres que habitaban Europa antes del surgimiento de las grandes civilizaciones, dedicados principalmente a la caza y a la incipiente agricultura, compartían rasgos genéticos con poblaciones nórdicas, aunque su piel y cabello probablemente fueran oscuros.
Otro aspecto revelado por el análisis genético se refiere a sus capacidades digestivas: eran intolerantes a la lactosa y también mostraban una limitada capacidad para digerir almidones.