Tumbas subterráneas en cámara
Los etruscos construían elaboradas tumbas subterráneas, llamadas necrópolis, cavándolas en la roca volcánica o en la tufa característica de la zona, sobre todo alrededor de Cerveteri y Tarquinia.
Fachadas talladas en la roca
Los accesos a estas tumbas solían presentar imponentes fachadas talladas que imitaban la forma de un templo, con columnas y techos a dos aguas. Estas estructuras demostraban la gran destreza arquitectónica de los etruscos.
Pintura y decoración interior
El interior se adornaba con frescos, pinturas murales y relieves que mostraban escenas de la vida cotidiana, ceremonias religiosas, mitos, banquetes y rituales funerarios. Estas decoraciones revelan las creencias y valores de la civilización etrusca.
Tumbas de cámara y de corredor
Existían dos tipos principales: las tumbas de cámara, con varias salas, y las tumbas de corredor, formadas por un pasillo estrecho revestido de nichos para los cuerpos. El tamaño y la complejidad dependían del estatus social del difunto.
Sarcófagos y urnas
Los fallecidos se colocaban en sarcófagos de piedra o terracota, a menudo ricamente tallados y con la figura reclinada del difunto en la tapa. Las urnas servían para albergar restos cremados.
Objetos personales
Se depositaban ofrendas funerarias junto al cuerpo: cerámica, joyas, utensilios domésticos, armas, espejos y otros objetos personales. La cantidad y la calidad de estos bienes reflejaban la riqueza y posición social del fallecido.
Simbolismo y mitología
La decoración, los objetos y la disposición de las tumbas revelan complejas creencias religiosas y mitológicas. Motivos como el caballo alado, el árbol de la vida o escenas del inframundo aparecen con frecuencia en el arte funerario etrusco.