El Libro de los Muertos y su contribución
El Libro de los Muertos, una recopilación de textos funerarios egipcios, aportó información útil sobre algunos signos jeroglíficos, pero no fue la herramienta principal para descifrar todo el sistema de escritura.
La Piedra de Rosetta: el verdadero punto de inflexión
Descubierta en 1799, la Piedra de Rosetta contenía el mismo texto en tres escrituras diferentes: jeroglífico, demótico y griego. Esa coincidencia permitió a los lingüistas comparar y, paso a paso, identificar el valor y el significado de los símbolos.
Jean‑François Champollion y el desciframiento
Champollion utilizó las inscripciones bilingües y trilingües halladas en templos y monumentos para analizar la gramática y la sintaxis del egipcio antiguo. Su estudio de la Piedra de Rosetta, junto con otras epigrafías, fue decisivo para desvelar los secretos de la escritura egipcia.
En resumen, aunque el Libro de los Muertos ofreció pistas valiosas, la combinación de la Piedra de Rosetta y el trabajo meticuloso de Champollion fue la clave real para comprender los jeroglíficos.