Embalsamamiento
El embalsamamiento, también llamado momificación, consiste en preservar el cuerpo mediante la deshidratación y la aplicación de productos químicos. Este proceso evita la descomposición y permite que el cuerpo se conserve durante largos períodos. Ha sido practicado en distintas culturas a lo largo de la historia, con diversas técnicas.
Métodos habituales
- Método tradicional: se extraen los órganos internos y se sustituyen por una mezcla de agentes desecantes como sal, natrón y arena. Luego el cuerpo se envuelve en vendas de lino impregnadas en resina u otros conservantes, lo que absorbe la humedad y previene la putrefacción.
- Método químico: se inyecta un fluido que contiene formaldehído u otros compuestos preservantes. Estos químicos fijan los tejidos y detienen la descomposición.
El embalsamamiento es una tarea delicada que debe ser realizada por profesionales capacitados. El proceso puede durar varios días y requiere precisión para garantizar una conservación adecuada.
Entierro
El entierro consiste en colocar el cuerpo en una sepultura subterránea. Es una de las formas más habituales de disponer de los difuntos y se ha practicado en innumerables culturas.
Tipos de entierro
- Entierro tradicional: el cuerpo se deposita en un ataúd o féretro y se cubre con tierra en un cementerio.
- Entierro natural: se usa un ataúd biodegradable o un sudario sin recurrir a fluidos embalsamadores ni a químicos.
- Entierro ecológico (green burial): se opta por métodos respetuosos con el medio ambiente, como ataúdes compostables y la plantación de árboles o flores sobre la tumba.
La elección del tipo de entierro depende, en general, de las preferencias personales del fallecido o de su familia.
Cremación
La cremación reduce el cuerpo a cenizas mediante la combustión. Es una opción cada vez más popular, especialmente en los Estados Unidos.
Modalidades de cremación
- Cremación tradicional: el cuerpo se incinera en una cámara a alta temperatura; las cenizas resultantes se recogen y se colocan en una urna.
- Cremación sin llama (cremación alcalina o cremación por nitrógeno líquido): el cuerpo se congela con nitrógeno líquido y luego se fragmenta; los restos se recogen en una urna.
- Cremación acuática (hidrólisis): se utiliza una solución acuosa para disolver el cuerpo; los restos se procesan y se guardan en una urna.
Al igual que con el entierro, la modalidad de cremación elegida suele reflejar los deseos del difunto o los de sus seres queridos.