Evidencia lingüística
Los idiomas bantúes se hablan en una vasta zona que se extiende desde Camerún en el oeste hasta Tanzania en el este, y desde Sudáfrica en el sur hasta Kenia en el norte. Esta distribución sugiere un origen central y una expansión posterior por todo el continente.
Evidencia arqueológica
Se han descubierto restos de asentamientos bantúes en distintas regiones subsaharianas: ruinas de viviendas, cerámica y otros artefactos. Estos hallazgos indican que los grupos bantúes se desplazaron y establecieron en esas áreas en diferentes momentos.
Evidencia genética
Los estudios genéticos revelan una ascendencia común entre los pueblos bantúes, lo que respalda la hipótesis de un origen compartido en África Occidental.
Reconstrucción de la ruta migratoria
Al combinar la información lingüística, arqueológica y genética, los investigadores han trazado una ruta migratoria que comenzó hace aproximadamente 2 000 años. Los desplazamientos se dieron en pequeños grupos, con estancias prolongadas que permitieron adaptarse a los variados entornos.
Impacto de la migración bantú
La expansión bantú introdujo nuevas tecnologías y conocimientos en las regiones conquistadas y fomentó el mestizaje con poblaciones locales, dando origen a nuevos grupos étnicos y modelando la historia y cultura de África subsahariana.