Arqueología
Excavación de yacimientos: los arqueólogos excavan sitios, removiendo tierra y objetos para revelar estructuras y contextos.
Estudio de artefactos y ecofactos: analizan restos materiales como cerámica, herramientas de piedra y objetos de barro, así como ecofactos orgánicos (polen, semillas, huesos) que aportan información ambiental y dietética.
Datación por radiocarbono: mediante la medición del carbono‑14 en materia orgánica determinan la edad aproximada de los niveles arqueológicos.
Antropología
Observación de grupos actuales y recientemente extintos: estudian sociedades vivas o que desaparecieron recientemente para inferir patrones de comportamiento del pasado.
Estudio de grupos de primates: analizan la organización social de primates para comprender posibles bases evolutivas de la conducta humana.
Método comparativo: comparan datos de poblaciones contemporáneas con los hallazgos prehistóricos, identificando similitudes y diferencias relevantes.
Etnorrecología: recrean actividades humanas en contextos actuales para explorar cómo podrían haberse desarrollado comportamientos y tecnologías en el pasado.
Intersección de ambas disciplinas
Tanto arqueólogos como antropólogos examinan restos humanos y fósiles, combinando evidencia material y biológica para construir una visión integral de la vida prehistórica.