Cuevas
Las cuevas fueron el refugio más frecuente durante la Edad de Piedra. Ofrecían protección contra el clima y los depredadores, y podían adaptarse fácilmente a las necesidades de sus ocupantes. Se construían paredes internas para crear habitaciones separadas y se instalaban hogueras para obtener calor.
Refugios rocosos
Los refugios rocosos son similares a las cuevas, pero están menos cerrados. Se hallan bajo acantilados o grandes rocas sobresalientes. Proporcionan abrigo frente a la intemperie, aunque no alcanzan el nivel de seguridad de una cueva.
Chozas
Las chozas eran estructuras sencillas hechas con ramas, hojas y barro, generalmente con forma cónica o de cúpula. Brindaban cobijo contra los elementos, aunque su durabilidad era limitada.
Tiendas
Las tiendas se confeccionaban con pieles de animales o telas. Eran ligeras y fáciles de montar, lo que las hacía ideales para grupos nómadas. Si bien ofrecían menos protección que una cueva o una choza, su gran portabilidad era una ventaja decisiva.
Casas comunales largas
Las casas comunales largas eran construcciones rectangulares de gran tamaño, capaces de albergar a varias familias. Se fabricaban con madera, corteza y barro. Además de proteger contra el clima y los depredadores, servían como centro social de la comunidad.