1. Lanzas
Las lanzas eran el arma más frecuente. Consistían en un asta de madera con una punta de piedra o hueso afilada. El cazador la lanzaba o la empujaba contra la presa, aprovechando el impulso para perforar la piel y causar una herida.
2. Arcos y flechas
Los arcos se fabricaban con madera flexible o hueso, y las flechas tenían una caña de madera y una punta de piedra o hueso. Permitían disparar a distancia, aumentando la probabilidad de éxito y reduciendo el riesgo de lesiones.
3. Garrotes y mazas
Los garrotes eran piezas gruesas de madera o piedras unidas a un mango; las mazas combinaban una piedra redondeada o un bloque de madera con protuberancias. Servían para golpear a la presa, provocando traumatismo contundente.
4. Hondas
La honda constaba de una pequeña bolsa de cuero o tela sujeta a una cuerda elástica. Se cargaba con una piedra o proyectil y, al balancearla, se liberaba la cuerda para lanzar el objeto contra la víctima.
5. Trampas y lazos
Para capturar animales también empleaban trampas y lazos. Las trampas se cavaban o se ocultaban con ramas y hojas; los lazos se confeccionaban con lianas o pieles y se colocaban en rutas frecuentadas por la fauna. Cuando la presa activaba el mecanismo, el cazador podía acercarse y acabar con ella.