Descubrimiento del litio
El litio fue identificado por primera vez en 1817 por el químico sueco Johan August Arfwedson. El científico aisló el elemento a partir de la petalita, un mineral que encontró en la mina de Utö, situada en la isla del mismo nombre en el mar Báltico, dentro del condado de Estocolmo, Suecia.
Este hallazgo marcó el inicio del estudio de uno de los metales más ligeros y versátiles, cuya importancia se extiende hoy en día a la fabricación de baterías, aleaciones y aplicaciones farmacéuticas.