El parto en la Europa medieval era una prueba de vida peligrosa tanto para la madre como para el recién nacido. Para intentar garantizar un embarazo y un alumbramiento seguros, se utilizaban cinturones o rollos de parto elaborados en pergamino. Uno de estos manuscritos ha sido recientemente analizado.
Descripción del objeto
Se trata de un “cinturón de parto” datado en el siglo XV, que contiene oraciones e invocaciones destinadas a proteger a la mujer durante el alumbramiento. El estudio, publicado en la revista Royal Society Open Science, describe un pergamino de piel de oveja, gastado pero bien conservado, cubierto de fórmulas incantatorias, imágenes –incluido un crucifijo– y medidas de diez centímetros de ancho por más de tres metros de largo. Según los investigadores, el cinturón, identificado como MS 632, se enrollaba alrededor del abdomen como talismán protector.
Métodos posibles de colocación del cinturón antes y durante el parto. © Cambridge University / Wellcome Collection
Análisis biomolecular
Utilizando técnicas de análisis biomolecular, un equipo liderado por Sarah Fiddyment del McDonald Institute for Archaeological Research (Universidad de Cambridge) detectó restos de miel (proteínas de jalea real), leche, clara de huevo, leguminosas (frijoles) y cereales (trigo, cebada, espelta). Lo más sorprendente fue la presencia de péptidos humanos provenientes de fluidos vaginales, prueba directa de que el cinturón se utilizó efectivamente durante el parto.
Contexto histórico
En la Edad Media, el momento del alumbramiento era extremadamente delicado; la mortalidad neonatal y materna oscilaba entre el 30 % y el 60 %, según los especialistas. Las infecciones puerperales, como la fiebre puerperal, cobraban la vida de muchas madres pocos días después del parto.
Este hallazgo constituye un testimonio raro y directo de la salud de la mujer y de la atención obstétrica en una época en la que la mayoría de los relatos sobre el parto fueron escritos por hombres. Como señala Matthew Collins, coautor del estudio y profesor de la Universidad de Copenhague, los rituales combinaban protección mágica y religiosa.
Detalles del “cinturón de parto” MS 632, con manchas vinculadas a su uso real durante el embarazo o el alumbramiento. © Cambridge University / Wellcome Collection
Uso y difusión
Las parteras ofrecían amuletos, gemas y remedios herbales con ingredientes similares a los hallados en el análisis (leche, miel, etc.). Para las mujeres nobles, los cinturones podían ser de seda o de piel de serpiente; uno de ellos fue encargado para la esposa del rey Enrique VII de Inglaterra (1485‑1509). También se alquilaban a monjes junto a otras reliquias protectoras; por ejemplo, en la abadía de Westminster el precio de alquiler en 1502 era de “seis chelines y ocho peniques”. Estas prácticas desaparecieron en Inglaterra tras la Reforma del siglo XVI. En Francia se conocen los “sachets‑accoucheurs” y los pergaminos‑amuleto.
El éxito de los análisis proteómicos aplicados a este rollo de parto abre una nueva vía de investigación para la biocodicología, la disciplina que estudia los materiales biológicos de los manuscritos.
Por B.A. con AFP