Las pirámides de Egipto no fueron talladas en arenisca roja. Su construcción se basó en bloques de piedra caliza y granito, materiales que ofrecían la resistencia necesaria para soportar su enorme peso.
La arenisca roja, aunque presente en algunos monumentos y templos egipcios, no forma parte de la estructura principal de las pirámides. En su lugar, la piedra caliza, extraída de canteras locales como las de Tura, proporcionó la mayor parte del volumen, mientras que el granito, proveniente de Asuán, se utilizó para los elementos estructurales más críticos, como las cámaras internas y los corredores.
Este método de construcción permitió a los antiguos egipcios crear estructuras duraderas que han perdurado durante milenios, convirtiéndose en símbolos icónicos de la ingeniería y la arquitectura de la antigüedad.