Origen de la papa
La papa (Solanum tuberosum) se cultivó por primera vez en los Andes de Sudamérica hace varios milenios. Fue domesticada a partir de especies silvestres que crecían en la región, especialmente en lo que hoy son Perú y Bolivia.
Para los incas, la papa era un alimento básico, presente en su dieta diaria y en sus rituales. Su capacidad de almacenarse durante meses la convirtió en un recurso vital para la supervivencia en los altiplanos.
En el siglo XVI, tras la conquista española, los conquistadores llevaron la papa a Europa. Desde allí se difundió rápidamente por el continente y, con el tiempo, alcanzó todos los continentes, convirtiéndose en uno de los cultivos alimentarios más importantes del planeta.