Willy Brandt (1913‑1992) fue una de las figuras más influyentes de la política alemana del siglo XX: luchó contra el nazismo, fue alcalde de Berlín, canciller de la República Federal y recibió el Premio Nobel de la Paz en 1971.
Autor del artículo: Nils Zurawski.
Un referente para la política de la Alemania de posguerra
Aunque su mandato como canciller quedó ensombrecido por el escándalo del espía Günter Guillaume, sus iniciativas de “cambio mediante acercamiento” sentaron las bases de la reunificación alemana que se materializó dos años antes de su muerte.
Su importancia trasciende el ejercicio del cargo; tanto dentro como fuera de su partido, el SPD, Brandt es recordado como un visionario y un ciudadano del mundo.
Infancia y exilio
Nacido el 18 de diciembre de 1913 en Lübeck bajo el nombre de Herbert Ernst Karl Frahm, era hijo ilegítimo de una familia socialdemócrata y nunca conoció a su padre. A los 16 años se afilió a la SPD, pero pronto se desplazó al ala más radical, el Partido Obrero Socialista.
Tras la llegada al poder de los nazis, huyó a Noruega bajo el pseudónimo Willy Brandt. Desde allí, y después en Suecia, trabajó como periodista, cubriendo la Guerra Civil española y manteniendo contactos con grupos de exiliados socialdemócratas.
Regreso a Alemania
En 1945, tras casi trece años de exilio, volvió a Alemania como corresponsal de un periódico noruego en los juicios de Núremberg. Poco después se instaló en Berlín como agregado de prensa del ministro noruego de exteriores, Halvard Lange.
En 1947 decidió naturalizarse de nuevo como alemán, acompañada de su segunda esposa, Rut, a quien había conocido en Noruega.
Un nuevo nombre
Al reanudarse la ciudadanía en Schleswig‑Holstein, se registró oficialmente como Willy Brandt; su antiguo nombre, Herbert Frahm, sería usado por sus adversarios, como Adenauer en la campaña electoral de 1961, para cuestionar su lealtad.
Renovación y política de distensión
Brandt impulsó la transformación del SPD en un partido popular mediante el Programa de Godesberg. Junto a Herbert Wehner, renovó la estructura interna del partido, aunque la relación entre ambos alternó entre alianza y rivalidad.
En los años 60, junto a Egon Bahr, diseñó la política de “pasos pequeños” y de “cambio mediante acercamiento” hacia la RDA. Como canciller, visitó Erfurt en 1970, donde fue recibido con vítores, y su encuentro con Willi Stoph facilitó el reconocimiento internacional de la RDA.
La rodilla de Varsovia
El 7 de diciembre de 1970, durante una visita a Polonia, Brandt se arrodilló frente al monumento a los muertos del gueto de Varsovia, gesto que conmocionó al mundo y simbolizó la responsabilidad alemana por el Holocausto.
Premio Nobel de la Paz
En 1971 recibió el Nobel “por su esfuerzo de reconciliación entre los antiguos enemigos de Europa”. Ese mismo año se firmó el Tratado Básico de 1973, que normalizó las relaciones con la RDA.
El caso Guillaume
En 1974 se descubrió que su asesor más cercano, Günter Guillaume, era un agente de la Stasi. El escándalo obligó a Brandt a dimitir, siendo sustituido por Helmut Schmidt.
Estadista y ciudadano del mundo
Tras dejar la Cancillería, Brandt siguió activo: presidió el SPD hasta 1987, fue presidente de la Internacional Socialista y dirigió la Comisión Norte‑Sur, donde promovió la cooperación global.
Apertura de la frontera germano‑alemana
El 10 de noviembre de 1989, junto al canciller Kohl y al ministro de exteriores Genscher, Brandt asistió a la apertura del Muro de Berlín, declarando que “lo que pertenece a estar unido, se une”.
Falleció el 8 de octubre de 1992 en Unkel; su funeral se celebró en el Reichstag con la asistencia de más de 1 500 invitados. En Lübeck se conserva la Casa Willy Brandt como homenaje a su legado.
Casa Willy Brandt en Berlín
Desde 1999, la Willy‑Brandt‑Haus en Kreuzberg sirve como sede del SPD y como centro cultural abierto al público, con exposiciones, visitas guiadas y una escultura del propio Brandt obra de Rainer Fetting.