Salomon Heine nació el 19 de octubre de 1767 en Hannover. Más tarde, el tío del poeta Heinrich Heine se convirtió en una de las figuras más influyentes de la historia de Hamburgo, financiando la reconstrucción de la ciudad tras el incendio de 1842.
Por Daniel Kaiser
Después del llamado "Gran Incendio" de 1842, Salomon Heine garantizó el futuro de Hamburgo. En aquel momento era el hombre más rico de la ciudad hanseática, un generoso donante y mecenas que también apoyó a su sobrino, el poeta Heinrich Heine.
El “Rothschild de Hamburgo”: de lavaplatos a millonario
Los ciudadanos lo apodaron el "Rothschild de Hamburgo" por su inmensa fortuna. Llegó a Hannover en 1784 sin un céntimo en el bolsillo. Según Susanne Wiborg, quien investigó su vida para la serie "Cabezas de Hamburgo", a Heine le gustaba contar su ascenso: "de lavaplatos a millonario". Sin embargo, prefería omitir que provenía de una familia de exitosos comerciantes. Durante la era napoleónica, cuando Francia intentaba aislar a Inglaterra con el Sistema Continental, Heine supo aprovechar la situación y multiplicar su patrimonio.
«Nada se pierde mientras tengamos el Elba»
Heine también fundó instituciones, como el Hospital Judío en St. Pauli, cuyo primer edificio alberga la oficina local desde el año 2000. Wiborg afirma que "nunca en la historia de Hamburgo, ni antes ni después, un solo hombre ha hecho tanto por la ciudad".
La verdadera hora de gloria llegó tras el incendio de 1842. La mitad de Hamburgo quedó en ruinas y el Senado entró en pánico; la bolsa también se vio sumida en el caos y los comerciantes amenazaban con solicitar una moratoria. En ese momento, Salomon Heine, de 75 años, entró en el banco más grande de la ciudad y anunció en voz alta que su casa bancaria estaba dispuesta a prestar dinero sin garantías ni intereses bajo las mismas condiciones. "¿Qué se ha perdido? ¿Se ha quemado el Elba? Nada se pierde mientras tengamos el Elba", dijo, poniendo fin a la crisis.
Préstamos sin intereses para la reconstrucción
Heine inyectó medio millón de marcos en las arcas municipales, sin exigir garantías y sin cobrar intereses, para financiar la reconstrucción. Susanne Wiborg está convencida de que Hamburgo sobrevivió a esa crisis gracias a su intervención.
¿Cómo agradeció la ciudad a Heine? Como judío, no se le permitía comprar una vivienda en Hamburgo y no obtuvo derechos civiles ni la ciudadanía honoraria en vida. El reconocimiento llegó póstumo: cuando su ataúd fue trasladado a Ottensen, miles de judíos y cristianos lo siguieron a pie hasta el cementerio, una manifestación sin precedentes en la historia de la ciudad.
Heinrich Heine: “¡Que el viejo pague!”
Incluso el gran poeta Heinrich Heine probablemente habría muerto sin el apoyo de su rico tío. Salomon financió al joven poeta, le abrió una tienda de telas en una ubicación privilegiada y, cuando Heinrich se endeudó viviendo de los pasteles de Jungfernstieg, le pagó los estudios de derecho. Heinrich, siempre confiado, solía decir: "Soy el gran poeta, ¡el viejo debe pagar!"
Recomendaciones bibliográficas
“Cabezas de Hamburgo: Salomon Heine”
Susanne y Jan Peter Wiborg
Fundación ZEIT‑Ebelin y Gerd Bucerius
Ellert & Richter Verlag
184 páginas – 14,90 €
ISBN: 978‑3‑8319‑0466‑2
“Salomon Heine en Hamburgo: Negocio y espíritu público”
Beate Borowka‑Clausberg (ed.)
Wallstein Verlag
254 páginas – 19,90 €
ISBN: 978‑3‑8353‑1199‑2
“Salomon Heine. Banquero, mecenas y filántropo”
Sylvia Steckmest
CEP Europäische Verlagsanstalt / Die Hanse
343 páginas – 28,00 €
ISBN: 978‑3‑86393‑077‑6