Pauline Viardot (1821‑1910) fue una soprano, pianista y compositora de gran talento, considerada una de las figuras musicales más brillantes de su época.
El legado de su hermana
La carrera de Pauline se inició bajo la estricta tutela de sus padres y a raíz de una tragedia familiar: la muerte de su hermana mayor, la célebre Maria Malibran, en 1836. Nacida el 18 de julio de 1821 en París, Pauline García era hija de la soprano María Joaquina Sitches y del tenor Manuel García, ambos de origen español. Junto a su hermano Manuel García Jr. y su hermana Maria, heredó una pasión y un talento extraordinario para la música.
Desde muy pequeña recibió lecciones de teoría, canto y piano. A los cinco años ya subía al escenario, y a los doce empezó a estudiar con el virtuoso Franz Liszt, quien la describió como “una verdadera música”. A los quince años, tras la muerte de María, su madre decidió que Pauline continuaría el camino de su hermana. En 1838, a los dieciséis, debutó como Desdémona en Otello, vistiendo incluso el vestuario y las joyas de la fallecida, y pronto se ganó la admiración por su técnica, expresividad y fuerza dramática.
Cantante
En 1840 contrajo matrimonio con Louis Viardot, escritor y crítico veinte años mayor que ella, siguiendo el consejo de su amiga George Sand. La pareja tuvo cuatro hijos y disfrutó de una vida familiar feliz; Louis abandonó su cargo directivo para acompañarla en sus giras por Europa.
Pauline actuó en Inglaterra, España, Alemania y en las principales capitales del continente. En San Petersburgo (1843‑44) se encontró con el escritor ruso Iván Turgueniev, con quien mantuvo una larga amistad. Compartió escenario con figuras como Hector Berlioz, Charles Gounod, Camille Saint‑Saëns y Frédéric Chopin, interpretando papeles en Norma de Bellini, Orfeo de Gluck y El profeta de Meyerbeer. Varios compositores le dedicaron obras o la eligieron como musa para sus óperas.
Una música completa
Pauline no se limitó al canto. Mantuvo viva su pasión por el piano, actuando en dúo con la virtuosa Clara Schumann, quien la elogió como “la mujer más brillante que he conocido”. En cada ciudad que habitó, desde Francia hasta Baden‑Baden, su casa se convirtió en un centro de reunión para artistas, músicos e intelectuales.
Como compositora, escribió obras instrumentales, corales, canciones y dos óperas: Cenicienta, basada en el cuento de Perrault, y El último hechicero, con libreto de Iván Turgueniev. Sus piezas, a menudo multilingües, incluyeron textos de Théophile Gautier, Alfred de Musset, Pierre de Ronsard, Alejandro Pushkin, Goethe y Dante, y fueron interpretadas por sus hijos y alumnos.
Tras retirarse del escenario en 1863, cuando su voz se vio afectada tras Orfeo y Eurídice, Pauline se dedicó a la enseñanza en el Conservatorio Nacional de París, formando a cantantes como Felia Litvinne y Jeanne Gerville‑Réache, y continuó componiendo hasta sus últimos años.
Viuda de Louis Viardot y tras la muerte de Turgueniev, se instaló en el Boulevard Saint‑Germain de París, donde siguió apoyando a jóvenes talentos y componiendo. Su ópera Cenicienta se estrenó en 1904, cuando tenía 83 años. Falleció en mayo de 1910, a los 88 años, dejando un legado de excelencia vocal, dramatismo teatral y creación musical.