Figuras Históricas

Diego de Almagro: conquistador español y su camino hacia el Imperio Inca

Diego de Almagro nació en 1508 en Almagro, La Mancha (Ciudad Real, España). Era hijo ilegítimo de Juan de Montenegro y Elvira Gutiérrez. Su infancia estuvo marcada por el abandono: su madre lo dejó al cuidado de Sancha López del Peral y, tras la muerte de su padre, quedó bajo la tutela de su tío materno, Hernán Gutiérrez, quien lo maltrató. Diego huyó a Ciudad Real en busca de su madre, pero también fue rechazado allí. Finalmente llegó a Toledo, donde fue criado por Luis de Polanco, uno de los cuatro mayordomos de los Reyes Católicos.


En 1514, huyendo de la justicia, se incorporó a la expedición de Pedrarias Dávila y participó en las campañas de Darién y Tierra Firme en Panamá, donde conoció a Francisco Pizarro. Impulsado por los rumores de un país rico en el Levante, en 1524 firmó con Pizarro y el clérigo Hernando de Luque un contrato de compañía para financiar expediciones de descubrimiento. Ese mismo año, la compañía zarpó: Pizarro a bordo del Santiago y Almagro en el San Cristóbal.

Primeras expediciones

Durante el primer viaje perdió un ojo al enfrentarse a indígenas; un hombre negro le salvó la vida. La expedición llegó al estuario del río San Juan y, tras regresar a la playa de Chochama, Almagro se reunió con sus compañeros y decidió continuar. Por orden de Pizarro, regresó a Panamá para reclutar hombres y aprovisionar la empresa. El gobernador, insatisfecho con los resultados, propuso adjuntar a un capitán a la compañía; Almagro aprovechó la ocasión para solicitar el cargo para sí mismo. Meses después, Pizarro le recriminó su actitud, pero Almagro defendió su accionar como defensa de la empresa.

En el segundo viaje siguió como proveedor mientras Pizarro alcanzaba la costa del Perú. Tras la negativa del gobernador Pedro de los Ríos a autorizar una nueva expedición, Pizarro viajó a España para negociar directamente con Carlos V. Las tensiones entre ambos se agudizaron. El 26 de junio de 1529, en los Capitulaciones de Toledo, Pizarro quedó nombrado jefe de la expedición y gobernador del Perú. A Almagro solo se le concedió la posesión de la fortaleza de Tumbes, con un salario mínimo frente a las ganancias de la campaña.

Conquista del Perú

En 1531, mientras Pizarro regresaba a Perú, Almagro quedó en Panamá encargado de buscar suministros y hombres. Solicitó una capitulación propia, pero la Corona la rechazó. Con 153 hombres partió a Perú y el 12 de abril de 1533 llegó a Cajamarca, donde presenció la distribución del tesoro entregado por Atahualpa, insuficiente para él y sus hombres.

Continuó la marcha hacia Cuzco junto a Pizarro y tuvo una destacada actuación al rescatar a Hernando Pizarro, rodeado en Vilcaconga. Tras la repartición del botín cusqueño, tuvo que combatir al norte contra Alonso de Alvarado, que pretendía conquistar Perú con tropas guatemaltecas. Almagro y Sebastián Benalcázar se enfrentaron a Alvarado, quien, sin llegar a la sangre, aceptó una tregua. Más tarde, Alvarado vendió su escuadrón a Diego de Almagro y ambos marcharon a Pachacámac, fundando en el camino la ciudad de Trujillo por orden de Pizarro.

Gobernador de Nueva Toledo

El 21 de mayo de 1534 recibió un certificado que lo nombraba gobernador de Nueva Toledo. Las contradicciones con los Pizarro se intensificaron: Almagro reclamó Cuzco como su capital, pero Juan, Gonzalo y Hernando Pizarro se negaron a reconocerlo. Francisco Pizarro medió y convenció a Almagro de iniciar la conquista de Chile, financiándola parcialmente.

En el invierno de 1535 partió hacia los Andes; el paso fue duro y perdió parte de su tropa. A mediados de 1536 llegó al valle del Aconcagua, pero la escasez y el temor de perder su gobierno lo obligaron a retroceder, ahora por la ruta costera del desierto de Atacama. Mientras tanto, los indígenas asediaban Cuzco casi a diario. Almagro intentó aliarse con Manco Inca para expulsar a los Pizarro, pero sin éxito.

Captura de Cuzco y caída

El 8 de abril de 1537 tomó Cuzco por la fuerza, capturando a los hermanos Pizarro (Gonzalo y Hernando). Solicitó al Cabildo que lo nombrara gobernador, pero el cuerpo delegó la decisión al obispo de Tierra Firme, quien la remitió al rey. Alonso de Alvarado fue enviado a arrestarlo, pero fue detenido en el puente de Abancay el 12 de julio de 1537.

Francisco Pizarro propuso una conferencia en Mala el 13 de noviembre de 1537; Almagro la rechazó por sospechar una trampa. Tras la mediación del mercedario Fray Francisco de Bobadilla, Almagro aceptó permanecer en Cuzco a la espera de sentencia real, entregando a Hernando Pizarro, quien prometió regresar a España.

El 8 de abril de 1538 se libró la batalla de Las Salinas, en la que Almagro resultó derrotado. Hernando Pizarro intentó ejecutarlo en el campo, pero fue salvado por la intervención de Alonso de Alvarado. Fue capturado, trasladado a Cuzco y juzgado por tomar la ciudad, arrestar a Hernando, oponerse a Alvarado y conspirar con Manco Inca. Fue condenado a muerte y ejecutado por garrote el 8 de julio de 1538 en su celda. Dejó dos hijos mestizos, Diego e Isabel.


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