Aumento del antisemitismo y emigración judía
Los pogromos intensificaron la hostilidad contra los judíos, incrementando la discriminación y dificultando su vida cotidiana. Como consecuencia, miles de judíos abandonaron el Imperio ruso en busca de refugio en Europa occidental y América.
Impulso al surgimiento del sionismo
El clima de violencia llevó a muchos judíos a considerar la creación de un Estado propio como única garantía de seguridad. Este sentimiento alimentó el movimiento sionista, que más tarde culminó con la fundación del Estado de Israel en 1948.
Debilitamiento del Imperio ruso
La violencia contra la población judía dañó la imagen de Rusia en Occidente, reduciendo la confianza de inversores extranjeros y agravando los problemas económicos y políticos que el país enfrentó a finales del siglo XIX y principios del XX.