Estamos en noviembre de 1630. El "Día de los Incautos" marca la victoria del Cardenal Richelieu sobre su principal rival: María de Médicis, madre del rey Luis XIII de Francia. Fue un giro inesperado para un hombre que creía estar derrotado y para la reina madre que pensaba haber triunfado. Repasemos este episodio clave del siglo XVII.
El enfrentamiento entre María de Médicis y el Cardenal Richelieu
El ascenso del Cardenal a la Corte francesa
Armand Jean du Plessis, más conocido como Cardenal de Richelieu, destacó por su carisma e inteligencia. Sus dotes oratorias llamaron la atención de María de Médicis, esposa de Enrique IV y madre de Luis XIII y Gastón de Orleans. En 1615 Richelieu se convirtió en Gran Capellán de la Reina Madre y, en 1624, ingresó al Consejo Real.
En los inicios de su relación, María de Médicis admiraba al cardenal, mientras su hijo Luis XIII, entonces de 15 años, lo rechazaba, considerándolo un obstáculo para ejercer su autoridad. Sin embargo, la habilidad y la ambición de Richelieu fueron conquistando al joven monarca, que acabó viéndolo como su mentor.
El ministro consolida su poder
Durante quince años, Richelieu alcanzó una verdadera hegemonía política, convirtiéndose en indispensable para la corona y, sobre todo, para Luis XIII, quien confiaba en él para convertir a Francia en la potencia dominante de Europa. Esa influencia también le granjeó la enemistad de María de Médicis, quien lo consideraba una amenaza. Su política antiespañola y su acercamiento a los estados protestantes escandalizaron a la madre del rey, quien lo tachó de traidor.
El intento de destitución de Richelieu
En septiembre de 1630, mientras Luis XIII estaba enfermo, María de Médicis logró que se decretara la destitución del cardenal, apoyada por sus aliados. Pero el rey se recuperó y, contra todo pronóstico, reinstauró a su ministro. La caída de Richelieu parecía inminente, pero la reina madre se rehusó a aceptar la derrota.
El Día de los Incautos: un giro inesperado
María de Médicis humilla públicamente a Richelieu
El 9 de noviembre de 1630 se celebró una reunión restringida en el Palacio de Luxemburgo, residencia de María de Médicis. Se debatió la campaña en Italia y, tras maniobras de la reina, Luis XIII decidió confiar el mando del ejército al hermano de Michel de Marillac, un ferviente opositor de Richelieu. La reina aprovechó la ocasión para reprender al cardenal delante del consejo y le quitó todas sus funciones. A pesar del cariño del rey, este permaneció en silencio.
El día siguiente: la verdadera confrontación
El 10 de noviembre, María de Médicis buscó hablar a solas con su hijo para convencerlo de destituir al cardenal. Richelieu, al enterarse, intentó presentarse, pero la reina le negó la entrada. Conociendo los pasillos del palacio (él mismo había supervisado su construcción), el cardenal escuchó en secreto la conversación. Cuando el rey exclamó «¡Ahí está!», Richelieu respondió con ironía y, sintiéndose acorralado, se arrodilló implorando que se pusiera fin al conflicto. La reina, sin inmutarse, mantuvo su decisión.
Según los memorias de François de Bassompierre, marqués de Haroué, dos figuras jugarían un papel crucial: el duque de Saint‑Simon, que persuadiría al rey de cambiar de opinión, y el cardenal de la Valette, encargado de detener a Richelieu mientras éste regresaba a sus dominios.
El rey Luis XIII restituye a su ministro
El 11 de noviembre, Luis XIII y Richelieu se retiraron a una pequeña casa de caza, futuro Palacio de Versalles, alejada de la corte y de María de Médicis. Allí, el rey renovó su plena confianza en el cardenal, quien había temido ser expulsado. Así, el Día de los Incautos concluyó con la victoria de Richelieu.
¿Cómo reaccionó la segunda esposa de Enrique IV al enterarse de este giro?
Richelieu, vencedor tras el Día de los Incautos
El cardenal es restituido
La victoria temprana de María de Médicis se convirtió en derrota. Luis XIII reafirmó su apoyo al cardenal, al punto de que algunos contemporáneos afirmaban que el verdadero rey de Francia era Richelieu, no el propio Luis. Este episodio marcó el inicio de una nueva etapa de esplendor para el ministro.
Tras su restitución, Richelieu encarceló a los conspiradores, entre ellos Michel de Marillac y su hermano, a quienes había planeado nombrar al mando del ejército italiano.
El fin de la influencia de María de Médicis
La aparente victoria de la reina madre se desvaneció. El 26 de diciembre, tras una tensa reunión sin acuerdo, Richelieu ordenó su exilio. En febrero de 1631, la guardia del mariscal d'Estrées rodeó el Palacio de Luxemburgo y María de Médicis fue expulsada de Francia. A partir de entonces, Luis XIII la trató como una enemiga pública, aunque ella siguió conspirando contra Richelieu.
Fuentes:
– “Intrigas en la Corte de Francia” – History Secret
– “Luis XIII” de Philippe Erlanger – Ediciones Famot
– Memorias de François de Bassompierre, marqués de Haroué

