Respuesta
Los juicios por brujería de los siglos XVI y XVII fueron fenómenos principalmente locales. No se registraron migraciones masivas como respuesta a la persecución.
Si bien algunas personas acusadas pudieron sufrir ostracismo social o sanciones legales, la mayoría permaneció en su comunidad. Las medidas contra los supuestos culpables incluían encarcelamiento, exilio o incluso la pena de muerte, pero no se observó una corriente de población que abandonara regiones enteras para escapar.
En resumen, la idea de que la gente se mudó en masa para evitar la caza de brujas no corresponde a la realidad histórica.