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Los misteriosos agotes: pueblos marginados sin respuesta

Los agotes: un pueblo misterioso y marginado

Hace unos días, mientras buscaba información después de ver una película, el pueblo misterioso de los agotes volvió a aparecer en mis lecturas. Sabía, por estudios previos, que habían sido objeto de una profunda marginación, pero la pregunta que surgió fue inevitable: ¿por qué?

¿Quiénes eran los agotes?

Definir a los agotes con términos habituales como raza, etnia o tribu resulta insuficiente. Lo único que los unía era su condición de grupo perseguido, repudiado y estigmatizado. Las fuentes más antiguas destacan su religiosidad, aunque en los siglos XVI‑XVII el cristianismo era prácticamente monolítico. Así, al entrar a la iglesia debían hacerlo por una puerta distinta, no podían recibir la comunión con los demás, y el sacerdote les hablaba desde el rincón que les correspondía, con un bautismo separado.

Fuera del templo, eran relegados a los barrios más alejados del centro poblacional. Cuando se mezclaban con el resto de la ciudadanía, tenían que portar un distintivo: una pieza de tela roja en forma de pata de ganso o de pato, visible en todo momento. Las relaciones personales con otras familias estaban prohibidas, imponiéndose un férreo endogamia.

Los misteriosos agotes: pueblos marginados sin respuesta

Señal distintiva del agote: la pata de ganso roja

Zonas de distribución

Los agotes habitaban desde el norte de Navarra hasta áreas del País Vasco y Jacetania. También se les encontró al otro lado de los Pirineos, en el País Vasco francés y la región de Béarn, donde, según algunos estudios, su número era incluso mayor que en España. Sin embargo, la persecución allí también cesó antes del siglo XIX, pues no quedan registros de su existencia después de esa época.

Los misteriosos agotes: pueblos marginados sin respuesta

Mapa de la zona donde existían los agotes a principios del siglo XVI

Si limitamos el espacio a la zona más estudiada, nos centramos en el valle navarro de Baztán. Allí, en el barrio de Bozate, en el municipio de Arizkun, se mantuvo la presencia de agotes hasta mediados del siglo XX.

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Mapa del valle de Baztán, epicentro de la comunidad agota

Breve historia

Los orígenes exactos de los agotes siguen siendo inciertos. Un documento de 1460 muestra que los habitantes de Béarn, bajo la protección del príncipe Gastón de Navarra, pidieron prohibir que los cagots (nombre francés) caminaran descalzos por la calle por temor a contagiar a la población. La solicitud fue rechazada, lo que evidencia la injusticia de la persecución.

En 1513, el Papa León X, tras la intervención del archidiácono de Pamplona, emitió una bula que garantizaba a los agotes los mismos derechos eclesiásticos que a los demás fieles. La Cortes de Navarra y el propio emperador Carlos V ratificaron la medida, pero la realidad no cambió. En 1534, una carta de Francisco de los Cobos, secretario de Carlos V, prohibió los tratos humillantes bajo pena de mil ducados, sin que ello surtiera efecto.

De 1548 a 1582 se emitieron más decretos de protección, siempre sin aplicación práctica. En el siglo XVII, los agotes del valle de Baztán fueron objeto de juicios y de robos de pescado o quema de árboles frutales. En 1696, el general de la Asamblea de Tolosa ordenó su expulsión de Gipuzkoa; dos años después, se confirmó la expulsión de San Sebastián.

El siglo XVIII mantuvo la misma trayectoria de persecución, con recursos judiciales y embargos contra los agotes. Sólo en el siglo XIX la Diputación Foral de Navarra prohibió oficialmente cualquier forma de discriminación, declarando que nadie debía ser llamado “agote” bajo pena de sanción.

Desde entonces, la única referencia viva a la comunidad agota se encuentra en Bozate, donde los habitantes niegan su existencia o la reducen a leyenda.

Teorías sobre su origen

Diversos investigadores han propuesto varias hipótesis:

  • Godos: una teoría que relaciona a los agotes con los godos, basada en la posible etimología ca‑got (perro godo) en francés.
  • Gitanos: coincidencia temporal en el siglo XV, pero con diferencias culturales y sociales marcadas.
  • Cátaros: la hipótesis más plausible geográficamente. Los cátaros desaparecieron tras las cruzadas papales y algunos podrían haber encontrado refugio en los Pirineos, transmitiendo su oficio de ebanistería a los agotes.
  • Leprosos: algunos autores, como Florencio Idoate, sugieren que la marginación se debió a una enfermedad cutánea, no hereditaria, que los aisló de la sociedad.
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Mujeres gitanas, contraste visual con los agotes

Conclusión

Los agotes permanecen como un caso de marginalidad sin una explicación única. Los documentos históricos –decretos, recursos judiciales, testimonios de médicos y oficiales– ofrecen fragmentos, pero no una narrativa completa. En el norte de Navarra, el tema sigue siendo polémico: algunos lo celebran como orgullo local, otros lo evitan por completo.

Hoy en día, los restos materiales son escasos: puertas de iglesias cerradas, fuentes desaparecidas y los antiguos barrios convertidos en pintorescos pueblos.

Los misteriosos agotes: pueblos marginados sin respuesta

Bozate en la actualidad

Visita el único museo dedicado al mundo de los agotes en valledebaztan.com.

Bibliografía:

  • Cursed minorities, the unknown history of other peoples of Spain, Javier García‑Egocheaga Vergara, Ed. Tikal, 2003.
  • Seroantropología e historia de los agotes, Pilar Hors.
  • Agotes en los valles de Roncal y Baztán, Florencio Idoate Iragui.