Frías, la villa medieval que domina el Ebro
Situada en la comarca de Las Merindades, en la provincia de Burgos, Frías se alza sobre una colina que domina el cauce del río Ebro. Con apenas 200 habitantes, su población se multiplica los fines de semana y en época vacacional, convirtiéndose en un destino imprescindible para los amantes de la historia.
Orígenes y auge medieval
Su historia se remonta al siglo IX, en plena repoblación cristiana tras la conquista musulmana de la península. Aunque los primeros asentamientos aparecieron poco después, no obtuvo el estatus de civitas hasta el siglo XII. A partir de entonces, la remodelación del castillo impulsó su crecimiento y la convirtió en un importante enclave de la zona.
En 1202 Alfonso VIII concedió el Fuero de Logroño, lo que atrajo a comerciantes y artesanos y propició la creación de una numerosa comunidad judía. La villa siguió prosperando bajo la sombra del castillo, y en 1535 el rey Juan II la entregó al conde de Haro. Hoy se celebra un festival que recuerda las revueltas contra el señor impuesto por el rey de Navarra y Aragón. En 1492 los Reyes Católicos la convirtieron en ciudad ducal, otorgándole el título a Bernardino Fernández Velasco. Solo las Guerras de Independencia y las guerras carlistas del siglo XIX provocaron graves daños, especialmente al castillo.
Patrimonio imprescindible
- Castillo de los Velasco: situado en la cima de la mola, es la obra más imponente de Frías y uno de los mejores ejemplos de arquitectura defensiva de la zona.
- Iglesia de San Vicente: de estilo gótico, construida a partir del siglo XIII, se encuentra al otro extremo de la mola.
- Casco medieval: entre ambos monumentos se conservan callejuelas típicas, el antiguo barrio judío y viviendas colgantes que recuerdan la vida medieval.
- Ermita de Santa María de Hoz y el puente medieval sobre el Ebro, situados en los alrededores, completan la oferta turística.
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