Historia de los campesinos en la Edad Media
Durante la Edad Media europea la población campesina estaba sometida a la servidumbre, una forma de trabajo en la que los siervos no tenían libertad, estaban ligados a la tierra de su señor y debían cumplir una serie de obligaciones. Los nobles explotaban a los campesinos y, además, ellos pagaban los impuestos mientras la nobleza quedaba exenta.
En la mayoría de los cuentos campesinos de la época, el objeto de deseo principal era la comida. ¿Por qué los campesinos ansiaban tanto la alimentación? La respuesta es simple: la mayor parte de la producción agrícola que ellos cultivaban era entregada al señor feudal, quedando poco o nada para sus propias mesas.
Existe una versión campesina del cuento de Cenicienta conocida como La pequeña Anette. Anette, una huérfana, vivía con su madrastra y sus hijas. Cada día recibía de la madrastra un solo trozo de pan; su dieta escasa la hacía delgada y débil. Mientras tanto, las hijas de la madrastra disfrutaban de cordero y otros manjares, y Anette trabajaba en el campo y lavaba los platos de las comidas que ella misma no podía comer.
Un día, la Virgen María le entregó a Anette una varita mágica que, al tocar a una oveja negra, producía un banquete abundante. Gracias a la magia, Anette comenzó a engordar, cumpliendo con el ideal de belleza medieval que favorecía la figura robusta en las mujeres.
Al percatarse de la transformación, la madrastra mandó matar a la oveja. El hígado del animal fue ofrecido a Anette, quien lo enterró en secreto. Al hacerlo, surgió un enorme árbol en el mismo lugar, cuyas frutas sólo ella podía alcanzar porque las ramas se inclinaban hacia ella.
Con el tiempo, un príncipe glotón prometió casarse con quien lograra cosechar los frutos del árbol. Como el árbol obedecía únicamente a Anette, ella recogió las frutas y entregó el botín al príncipe, quien la tomó como esposa y vivieron felices para siempre.
Así, la campesina huérfana ascendió a la nobleza, obtuvo privilegios y quedó exenta de impuestos. Sin embargo, esta ascensión social era prácticamente imposible en la realidad medieval; solo podía ocurrir en los relatos.